Los ornamentos celestes, privilegio para España y sus antiguas colonias

En las fiestas de la Santísima Virgen, se utilizan ornamentos blancos. Sin embargo, el uso de ornamentos de color azul celeste (color del cielo, que simboliza pureza y la virginidad, y es asociado tradicionalmente a la B. V. María) es un privilegio para España y sus antiguas colonias.

Foto:www.liturgia.mforos.com

En las fiestas de la Santísima Virgen, se utilizan ornamentos blancos. Sin embargo, el uso de ornamentos de color azul celeste (color del cielo, que simboliza pureza y la virginidad, y es asociado tradicionalmente a la B. V. María) es un privilegio para España y sus antiguas colonias, aun cuando no se corresponda con el color propio del tiempo litúrgico. Puede usarse en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, Patrona de España (se celebra el 8 de diciembre), su octava (los ocho días posteriores) y todos los sábados en que se permitan las misas votivas de la Santísima Virgen.

Dicho privilegio le fue concedido a España por la Santa Sede en 1864, por su defensa y propagación de la creencia en la Inmaculada Concepción, y por su insistencia a favor de la proclamación del dogma: los Reyes de España no sólo la pusieron bajo el patronazgo de esta advocación, sino que pidieron en numerosas ocasiones a los Papas que definieran el dogma.

Éstos, concedieron especial Misa y Oficio de este misterio al Reino y a todos sus dominios, al mismo tiempo que el privilegio de usar ornamentos azules en la fiesta y durante su octava y Misas votivas.

El Papa Sixto IV introdujo esta fiesta en el calendario romano en 1476, y en el Misal de San Pío V figuraba sólo como memoria.

En 1693, Inocencio XII había elevado la fiesta al rango de “segunda clase”, con una octava para la Iglesia Universal, cuya categoría fue concedida en 1664 para España.

La solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María fue establecida como día de precepto en 1708.

La Inmaculada Concepción es Patrona de España desde que el Rey Carlos III lo dispusiera para todas las posesiones de la Corona de España, incluidas las colonias de América, en la segunda mitad del siglo XVIII; concretamente en 1760, en que fue declarada Patrona Universal de los Reinos de España e Indias.

La posterior Bula de Clemente XIII de 14 de marzo de 1767, por la cual se declaraba a la Inmaculada Patrona principal y Universal de España y las Indias, supuso un gran avance en la proclamación del dogma.

En un decreto de la Sacra Rituum Congregatione (Sagrada Congregación de Ritos) ya se alude al empleo del color azul celeste en la liturgia: S. R. C. 23 Febrero 1839, ad 2 (n. 2788).

La Inmaculada Concepción fue proclamada Dogma de Fe en 1854 por el Beato Pío PP. IX, en la Bula “Ineffabilis Deus”, tras lo cual prescribió un nuevo Oficio para la festividad de la Inmaculada para toda la Iglesia latina en 1863, por el que decretó que todos los demás Oficios en uso fueran abolidos.

El Papa León XIII, el 30 de noviembre de 1879, la elevó a fiesta de primera clase con vigilia, dignidad que había sido concedida antes a Sicilia (1739), España (1760) y EE UU (1847).

El privilegio del uso de ornamentos de color azul celeste también se extiende a la festividad de la Medalla Milagrosa, así como a la Orden franciscana (igualmente por su defensa de la concepción inmaculada de María, siguiendo las enseñanzas de Duns Scotto, en los debates que se venían dando desde el S. XII). También lo tiene Alemania en algunas festividades de Nuestra Señora, y algunas iglesias de Nápoles.

En todos los demás países está terminantemente prohibido, y para enfatizar esta prohibición, el decreto que concede el “privilegio español” ha sido expurgado de ediciones posteriores de los Decretos, no porque haya sido revocado, sino para frustrar la posible pretensión de obtener un permiso similar por parte de cualquier otra diócesis local.

Fuente:www.catholicvs.blogspot.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *