Joven Sacerdote explica su amor por la Misa Tradicional en Latín

“Me gustaría invitarlo y alentarlo a asistir a una Misa en la Forma Extraordinaria si ve que hay una programada en el horario. Sería una alegría para mí el que usted experimente la belleza y el amor de Dios de la manera en que lo he experimentado a lo largo de mi vida gracias a esta Misa”. P. Tim Iannacone [Sacerdote de una parroquia Novus Ordo]

 

Una nueva y verdadera Primavera está llegando: Un joven sacerdote explica su amor por la Misa Tradicional

 

Por el P. Tim Iannacone. Rorate Caeli. 3 de julio de 2019.

 

La siguiente carta está escrita por un joven sacerdote que es sacerdote de una parroquia Novus Ordo en Fairfield, Connecticut. El padre Tim Iannacone, ordenado en 2017, fue feligrés en la iglesia de Saint Mary en Norwalk, CT, donde sirvió en el altar en la Misa solemne en la Forma Extraordinaria. Fue allí donde descubrió la Misa Tradicional del Rito Romano, un descubrimiento, como explica su carta, que cambió su vida. Su pastor le pidió que escribiera esta carta a los feligreses no sólo como una explicación de la Forma Extraordinaria sino también como un testimonio personal del poder y la belleza de la Misa Tradicional del Rito Romano, y su efecto en su vida y sacerdocio. El P. Tim no es más que un ejemplo de jóvenes sacerdotes que están descubriendo la Misa Tradicional del Rito Romano, que han aprendido a celebrar esa Misa, y están llevando la Misa a la gente en sus parroquias. La Segunda Primavera es real y está viva dentro de la Iglesia. Gracias a Dios.

 

Padre Richard Gennaro Cipola

 


 

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Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo,

 

El P. Sam estará fuera con nuestro grupo de jóvenes esta semana para el viaje misionero anual, y me ha pedido que participe en la columna del boletín semanal. Me gustaría compartir con ustedes un poco sobre la Forma Extraordinaria del Rito Romano, la Misa Tradicional en Latín. Por lo general, la Misa en Latín se ofrece aquí en los Días Santos de Precepto y ciertos días festivos a lo largo del año. Como esta forma de la misa no se celebra usualmente, quiero explicar algunas de las razones detrás de su uso en nuestra parroquia.

Una de las razones principales de mi afinidad con la Misa es profundamente personal: ¡Crecí con ella! Me causa mucha gracia cuando los feligreses mayores me dicen que asistieron a la misa en latín cuando eran niños y tratan de explicarme cómo fue. Lo que es más gracioso es la expresión de sorpresa en sus caras cuando les digo que yo también asistí a esa misa de joven. Invariablemente, se preguntan cómo podría haber acolitado una misa que dejó de estar de moda hace casi sesenta años. La historia es tan simple como profunda.

Mis abuelos, uno de los cuales se bautizó allí, regresaron a la parroquia de St. Mary en Norwalk después de que se anunció que la parroquia ofrecería la misa en latín. Me invitaron a asistir a esta misa con ellos un día, y mi primera interacción con ellos podría no ser lo que usted esperaría. Encontré el ceremonial, el lenguaje y la música, extraños en el mejor de los casos, detestables en el peor. Lo descarté por completo como algo que no era espiritualmente bueno para mí. ¡El tiempo me mostraría lo equivocado que estaba! Solo porque no entendí algo inicialmente no significaba que no fuera bueno para mí.

Mientras continuaba asistiendo a esta misa cada semana, noté dos cosas que sobresalían: la belleza y la juventud. Comencé a escuchar la música como algo absolutamente hermoso, y entendí el ornato de las vestimentas como corresponde a un Dios que creó todas las cosas. Además, los sacerdotes y diáconos irradiaban reverencia y admiración, entendiendo verdaderamente el amor de Dios derramado en la cruz por ti y por mí sin reservas. Además, nunca en mi vida había asistido a una misa donde los jóvenes superaban en número a cualquier otro grupo demográfico de edad. Lo que fue aún más impactante fue que muchos de mis amigos de la escuela estaban acolitando esta misa. Me invitaron a acolitar con ellos. Verán un buen número de estos “inadaptados” que cuelgan alrededor de Pío de vez en cuando. Algunos de ellos interpretan la música o acolitan con gran compasión y diligencia en nuestras Misas.

Estas amistades continúan floreciendo debido a la misa que tanto amamos. Nunca he mirado atrás después de descubrir la belleza de la Forma Extraordinaria. La Iglesia Católica Romana sufrió una serie de cambios a mediados de la década de 1960 después del Concilio Vaticano II. Para la persona común, los aspectos más notables fueron los cambios en la celebración de la misa. Sin embargo, el Papa Benedicto XVI, a través de su Motu Proprio, Summorum Pontificum (2007)[1], reconoció el deseo de muchas personas de asistir y celebrar la Misa en la Forma Tradicional en Latín, y así ha hecho posible a los laicos asistir a la celebración del Rito Romano según el Misal de 1962 sin restricciones. Es nuestro derecho como católicos el tener una misa bien rezada, y es deber de los sacerdotes ofrecer una misa digna y bien.

No debemos olvidar nunca que, la misa es un regalo invaluable dado por Cristo a su iglesia.

 

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A través de la Forma Extraordinaria, los católicos pueden llegar a ver la belleza y el amor de Cristo en la Santa Misa, que se ha desarrollado orgánicamente durante siglos. Si más católicos llegan a entender a la Iglesia y, lo que es más importante, a la Misa Tradicional, veremos indudablemente a los laicos y al clero convertirse en campeones de la Verdad; una verdad que en definitiva es Jesucristo. Ya no debemos desanimarnos por las estadísticas que muestran un declive en la práctica de la fe, sino que, por el contrario, podemos alentarnos por este sólido fundamento litúrgico para seguir conformando nuestras vidas con Cristo, que se ofrece sin reservas en el Santo Sacrificio de la Misa.

El P. Sam ha comenzado a aprender cómo celebrar la Misa en Forma Extraordinaria. Él, como yo, ha experimentado la belleza de esta misa y se da cuenta de que esta Forma no es un perjuicio para el sacerdote o los fieles, sino otra forma que enriquece mutuamente nuestras vidas como católicos. La Historia prueba bien este punto; la mayoría de los santos de la Iglesia asistieron diariamente a esta Forma de la Misa. Nunca olvidaré la mirada en el rostro del P. Sam cuando asistió a mi Cantamisa como sacerdote. El asombro que mostró en esta misa sólo podía significar una cosa para mí, que él no entendía bien lo que estaba sucediendo, pero lo amaba. El maestro de ceremonias se inclinó hacia mí después de mi Cantamisa y susurró: “su pastor había sido despertado”. Soy bendecido de que el p. Sam me haya pedido que ofrezca esta misa aquí en esta iglesia y que comparta con ustedes mi historia, porque esta misa es parte de lo que soy.

 

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Me gustaría invitarlo y alentarlo a asistir a una Misa en la Forma Extraordinaria si ve que hay una programada en el horario. Sería una alegría para mí el que usted experimente la belleza y el amor de Dios de la manera en que lo he experimentado a lo largo de mi vida gracias a esta Misa. Citando a C.S. Lewis:

“Nunca sabrás lo que puedes hacer hasta que lo intentes, y muy pocos lo intentan a menos que tengan que hacerlo”.

 

Juntos, podemos revivir y promover el sentido de lo sagrado en la Santa Misa a través de la ayuda de la tradición, y entender la fe católica en toda su riqueza, diversidad y fecundidad espiritual. Finalmente, persevere y ore fervientemente para que los fieles abracen las tradiciones litúrgicas de nuestra Iglesia, ya que en última instancia, nos ofrecen una libertad que el mundo no puede dar.

 

Suyo en Cristo,

 

Padre Tim

 

 

[Traducción de Dominus EstArtículo original]

Tomado de  DominusEstBlog.wordpress.com

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