MEDITACIÓN DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA

 

Considera, que llegando el tiempo feliz de la Concepción de la Virgen en las entrañas de Santa Ana, y debiendo su alma incurrir la fealdad de la culpa original, como los demás hijos de Adán, Dios la privilegió y preservó, adornando su bendita alma con la gracia santificante en el mismo y primer instante físico de su ser.

Gózate en tu alma de este singular privilegio de la Virgen, y dale el parabién; mas no seas tan poco advertido, que mires este privilegio como concedido sólo a la Virgen Santísima: considéralo, pues, como tuyo y concedido para posesión de cada uno de nosotros.

Se concedió este beneficio singular a María, porque de ella había de nacer Jesus; esto es, porque por Ella habíamos de gozar del beneficio de la Encarnación y Redención, con los demás bienes que de ahí se nos han seguido.

¿Quién no ve, pues, que en aquel dichoso instante, en que Dios creó y santificó esta gran Reina, dio principio a todas nuestras felicidades?

Da pues, gracias con todo el corazón de este beneficio, como tuyo; y reconócete obligado por él a amar de todo corazón a Dios, a servirle, a emplear todos tus sentidos, potencias y facultades en su agrado.

Considera que por este motivo no sólo la preservó Dios de la culpa original y la santificó; más le concedió una copiosísima gracia; le infundió en heroico grado las virtudes; la enriqueció con los siete Dones del Espíritu Santo; y la hermoseó con las demás gracias; de manera que en aquel primer instante quedó su benditísima alma sumamente agradable a toda la Santísima Trinidad.

Aprende de esto cuales sean los verdaderos bienes que te harán agradable a Dios, y llevarán a tu último fin.

No deparó Dios a la criatura más amada riquezas, honras, deleites, ni mandos; sino gracia, virtudes y dones. Estos, pues, aprecia, estos busca con todas tus fuerzas y diligencias, estos pide de continuo a Dios, de la posesión de estos gózate, despreciando de corazón todos los otros como falsos y engañosos.

¡Oh Dios de verdad, dadme luz para asentar en mi corazón este conocimiento y aprecio tan necesario para lograr el tiempo de mi peregrinación!

Considera, que viéndose María Santísima en aquel primer instante tan privilegiada, prevenida y enriquecida con tanta gracia de Dios, desde entonces se convirtió toda a su liberal Bienhechor, y se puso en alta contemplación de aquel soberano Ser; y de esta manera fue prosiguiendo toda su vida, aprovechando y aumentando los talentos recibidos, para gloria de quien se los dio.

Así dio la Virgen santísima grande ejemplo a todos de corresponder a la gracia, el cual debes tú considerar e imitar.

¡Oh cuánto te debes humillar en esta parte que por tanto tiempo has despreciado tantos dones y gracias de Dios, así del cuerpo, como del alma, tanto naturales, como sobrenaturales!

Clara prueba tienes de esto en lo poco que has medrado en el camino de la virtud en tantos años. ¡Oh cuán adelantado te hallarías en el espíritu, y cuán lleno de méritos, si hubieses tenido presente y seguido este ejemplar de fervor espiritual!

Resuélvete ahora con eficacia a imitar a esta tu buena Madre; ruégala que te alcance de su Hijo los auxilios correspondientes a tu flaqueza, para empezar de veras y perseverar hasta la muerte.

radiocristiandad.wordpress.com

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