Monjas Jerónimas, Orden de San Jerónimo

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 San Jerónimo y Santa Paula
La Orden de San Jerónimo había recibido la aprobación de Gregorio XI en 1373 con la bula Salvatoris humani generis. Al tiempo que surgía dicha Orden, un grupo de mujeres, encabezadas por Doña María García, se retiraban en unas casas de Toledo para consagrar sus vidas a Dios en oración y penitencia. Fray Pedro de Guadalajara (Fernández Pecha), fundador de la Orden, las atiende, la orienta y les va perfilando su modo de vida. Se funda entonces el Monasterio de San Pablo de Beatas de San Jerónimo. La Orden asume el monasterio en 1464 y en 1510 el Capítulo General lo incorpora jurídicamente a la Orden. Con el tiempo fueron surgiendo otros grupos de mujeres deseosas de incorporarse a la Orden, y ésta los fue aceptando en los posteriores Capítulos Generales.
Llegaron a fundarse veinte monasterios. Sin embargo, la Desamortización de Mendizábal de 1835 asestó un duro golpe a las monjas Jerónimas que quedaron sin el apoyo de los Jerónimos que habían sido disueltos. Al no haber tampoco dependencia jurídica entre los monasterios, las Jerónimas fueron manteniéndose a duras penas hasta que la Providencia guió hasta la Orden a la Madre Cristina de la Cruz de Arteaga y Falguera (1902-1984), artífice del renacer de la Orden en su rama femenina. Ella dirigió la Federación Jerónima de Santa Paula, a raíz de la Sponsa Christi de Pío XII, y con su especial carisma llevó a la Orden a un nuevo florecimiento de vocaciones y de fidelidad a la tradición jerónima.
Las Jerónimas son monjas contemplativas que asumen en sus vidas el misterio salvador de Cristo, y se consagran totalmente a Él. Con su ausencia aparente en el mundo, testifican ante éste que Dios vive, que su realidad invisible basta para llenar una existencia humana, en la que se condensa el fin esencial de la creación: alabar, glorificar y dar gracias a Dios.
La oración, el trato íntimo y perseverante del alma con Dios, constituye la respiración de la monja Jerónima que busca a Dios en la soledad y ora con Jesús en la intimidad del claustro del alma. Las monjas rezan el Oficio Divino completo y tienen sus horas preceptivas de oración personal. Siguiendo el ejemplo de San Jerónimo y Santa Paula de Roma, sus hijas aman la Sagrada Escritura que celosamente estudian y traducen en palabras y obras. Así, en el horario monástico de cada día hay un lugar holgado para la lectura lenta, desinteresada, penetrada de oración, dedicada exclusivamente a la búsqueda de Dios, al diálogo con Dios, a estudiar el corazón de Dios: la lectio divina.
Las Jerónimas cuidan el silencio, madre de las virtudes monásticas, que crea el desierto bienhechor y fecundo para el coloquio con Dios. Las Jerónimas observan el silencio a lo largo del día, exceptuando los tiempos de alegre recreación comunitaria. Característica de su tradición es la guarda de la celda. En la celda se cultiva el silencio, la lectura de libros santos y con ellos la meditación y la oración, la mortificación y la paciencia, en suma, que se abre puerta al trato y a la unión con Dios, fin para el que han sido llamadas a la vida contemplativa.
Forma característica de caridad con el prójimo es la buena acogida y hospitalidad que dispensan las Jerónimas. Y es que sus Santos Padres Jerónimo y Paula edificaron la primera hospedería en Tierra Santa, “no fuera que viniendo a Belén María y José se encontraran sin posada”.
Actualmente existen en España 17 monasterios de Jerónimas y uno en la India:

– San Pablo (Toledo, fundado en 1464).
– Santa Marta (Córdoba, 1464).
– Santa Paula (Sevilla, 1475).
– San Matías (Barcelona, 1475).
– Santa María de la Concepción (Trujillo, Cáceres, 1478).
– Santa Isabel (Palma de Mallorca, 1485).
– La Concepción Jerónima (Madrid, 1504).
– San Bartolomé (Inca, Baleares, 1530).
– Santa Paula (Granada, 1540).
– Santa María de la Asunción (Morón de la Frontera, Sevilla, 1568).
– Nuestra Señora de los Remedios (Yunquera de Henares, Guadalajara, 1572).
– Nuestra Señora de la Salud (Garrovillas, Cáceres, 1572).
– Corpus Christi (Madrid, 1605).
– Nuestra Señora de los Ángeles (Constantina, Sevilla, 1951).
– Nuestra Señora de las Mercedes (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 1964).
– Santa María de Jesús (Cáceres, 1975).
– Nuestra Señora de Belén (Toral de los Guzmanes, León, 1990).
– Mater Eclessiae (Punalur, Kerala, India, 2000).

* Monasterio de Santa Paula, Sevilla, Jerónimas (web)

Los monasterios de Jerónimas son autónomos y se encuentran federados. Cada comunidad monástica es particular y dado que la vocación implica vivir esta forma de vida en una comunidad concreta, única e irrepetible, la interesada debe buscar aquella que mejor comulgue con sus ideales. Compartiendo el mismo carisma, las comunidades de Jerónimas son diferentes. Por ejemplo en la cuestión del hábito (algunas visten el hábito tradicional y otras uno reformado), en la liturgia, en la guarda de la clausura, en el trabajo…

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