18/01/2021

Por qué la Moral Sexual está dividiendo a la Sociedad y a la Iglesia

¿Te diste cuenta que hoy lo que está dividiendo más a la Iglesia Católica es el tema sexual?

Los dos temas que discutió más el Sínodo de la Familia fueron la comunión a los divorciados vueltos a casar y la bendición de las uniones del mismo sexo.

Y eso se ha seguido amplificando.

En ambos temas se nota una rebelión contra lo que se ha entendido a través de todas las épocas como los mandatos de Dios desde el Jardín del Edén.

Y ni que hablar de los abusos sexuales.

La Iglesia se está viendo atacada y colonizada para que se abra al disfrute de sus pasiones.
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Por más aberrantes y destructivas que sean.
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Y por más que tengan consecuencias desastrosas para el futuro propio y de la humanidad.

Esto es consecuencia de una mala catequesis.

   

¿CÓMO ENTENDIÓ EL SEXO LA IGLESIA CATÓLICA DESDE SU INICIO?

Dios es el autor de la actividad sexual sexo y del placer que da el sexo.

Pero el propósito fundamental del sexo es la procreación y el reforzamiento de la unidad familiar, según lo decretado por Dios.

Por lo tanto la Iglesia Católica sostiene que es un pecado grave separar la sexualidad de la procreación, porque es su propósito esencial.

Lo mismo que sostiene que el sexo fuera del matrimonio  (la fornicación) es pecaminoso, porque degrada la unidad familiar, que es el centro de la civilización humana.

Dios creó el sexo para el propósito de la procreación y para la unidad dentro de la familia.

Por eso estableció que los cónyuges debían experimentar el placer y el disfrute de las actividades sexuales.

Y en la medida que las personas siguen este designio y diseño de Dios para la sexualidad se genera mayor felicidad individual, las familias son más estables, la sociedad próspera y florece.

Esto es demostrable históricamente, sociológicamente y económicamente.

Pero en la medida en que las familias, las personas y la sociedad abracen un modelo distinto, tendrán el resultado opuesto.

Piénsalo por el lado de la comida.

Por un lado tenemos nuestras papilas gustativas que nos permiten disfrutar de la comida sensorialmente.

Y por otro tenemos el aspecto nutricional de los alimentos, para mantener y fortalecer nuestro cuerpo.

Si separamos el placer de comer, del fin nutricional, vienen las corrupciones.

Como por ejemplo el caso de las personas que comen comida chatarra, que es placentera desde el punto de vista gustativo pero de escaso valor nutricional, y que su consumo sostenido trae problemas de salud.

Cuándo el sabor de la comida y su valor nutritivo se encuentran, se completa la eficacia de los platos de comida.

Y de la misma forma cuando el sexo se encuentra con la procreación y el reforzamiento de la relación entre los esposos y la unidad familiar, entonces se crea un círculo virtuoso.

El entendimiento de la sexualidad ha sido poco divulgado en las catequesis católicas.

Y es por eso que hoy hay católicos que interpretan con demasiada frecuencia que la moral católica es muy restrictiva y mojigata.

Dios no está contra el sexo porque él mismo lo inventó.

Pero lo diseñó para la procreación y para reforzamiento de la pareja.

Es por eso que es condenable la anticoncepción y el aborto, porque frustra deliberadamente la procreación.

Y también es condenable la fornicación, porque frustra el reforzamiento de la unidad familiar, que es el centro de la civilización.

Este entendimiento se ha pervertido con la modernidad.

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