El latín, lengua de Dios… por Antonio Burgos @AbeInfanzon

Pero como están bonitos los nuevos piropos a la Virgen en la Letanía es en latín, que es la lengua de Dios. Por eso a muchos nos gusta seguir rezando el Padrenuetro en latín, la lengua vernácula de Dios, aunque ya apenas la estudian los curas en el seminario, después que San Juan XIII, en el Concilio Vaticano II, y sin consultar a la Unesco, como decía Santiago Amón, decidiera que el latín fuera una lengua verdaderamente muerta, pues en la Iglesia estaba vivísima en la liturgia y en la misa de cada día. Las nuevas invocaciones, como digo, como suenan bien es en latín. Latín de «Salve Regina», latín de «Per Me reges regnant»: «Mater misericordiae», «Mater Spei»‘ y «Solacium migrantium». Y no se dirán al final, a la cola, que está sola, sino que la primera invocación se colocará después de «Mater Ecclesiae», la segunda tras el «Mater divinae gratine» y la tercera, después de «Refugium peccatorum».

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