SOS del convento de las Comendadoras de Toledo

ABC-

Las 22 monjas comendadoras de Toledo necesitan ayuda. Urgente. No tienen dinero para mantener la comunidad y el convento, situado en el casco viejo. Tampoco para pagar los 4.000 euros mensuales a la Seguridad Social de las hermanas que se encargan de la guardería. Solo hay 6 alumnos matriculados y esperan otros 3 en octubre. Una cifra muy alejada de aquellos tiempos en los que tuvieron hasta 83 niños escolarizados y una lista de espera aún más extensa.

A la falta de alumnos se une que no hay viajes del Imserso por el coronavirus. «Venían grupos para visitar el patio, les dábamos un café con leche con una de las magdalenas que hacemos y luego nos compraban dulces», explica sor Lucía, la superiora desde hace 29 años. «Pero en junio terminó el Imserso y ya no se ha reanudado. Ahora solo viene algún particular», lamenta esta monja de 76 años, que ingresó en este monasterio de las comendadoras de Santiago a la edad de 14.

Ante la escasez de ingresos, un feligrés que iba a misa diariamente creó la página web de las monjas en abril para vender sus dulces. En mayo llegaron bastantes pedidos y el parroquiano, un docente que quiere mantener su anonimato, se hizo voluntario de Cáritas para repartir por Toledo.

En junio las hermanas salieron de su convento, en el número 6 del cobertizo de Santo Domingo el Real, para vender también sus dulces en dos parroquias, San Julián y San Juan de la Cruz. Un fin de semana en cada lugar. Con el dinero que ganaron, pudieron pagar la Seguridad Social de las monjas estos últimos meses.

«Pero los pedidos cesaron y esperamos a abrir la guardería. Lamentablemente, solo 6 niños matriculados, aunque esperamos otros 3 a primeros de octubre. Como dulces no se venden, con 9 alumnos no podemos mantener la comunidad y el convento. Solamente la Seguridad Social de las hermanas nos sube más de cuatro mil euros mensuales», cuenta sor Lucía.

Ahora las monjas han enviado un SOS por sus redes sociales. «La situación económica de nuestra comunidad continúa siendo precaria -aseguran en su mensaje-. Hemos podido abrir la guardería, pero con muy pocos alumnos. Por ello, nos dirigimos a usted para ofrecerle de nuevo nuestros dulces, que gracias a su venta nos permite ir saliendo adelante con los gastos del monasterio».

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