27/05/2022

Arrestan a anciana por rezar en silencio al pasar por un centro de aborto en Inglaterra

, 21 Abr. 22 (ACI Prensa).-
El caso de Rosa Lalor, de 76 años, que fue arrestada y multada por la policía tras rezar en silencio al pasar por un centro de aborto en Inglaterra, ha generado polémica y la crítica de organizaciones internacionales, que expresan su preocupación por el hecho que un país democrático criminalice a los ciudadanos británicos que expresan su fe en público.

El 24 de febrero de 2021, Rosa Lalor salió de su casa en Liverpool (Inglaterra) para caminar y rezar en silencio, como casi todos los días durante el aislamiento por la pandemia. Ella estaba sola, socialmente distanciada, y utilizó mascarilla y auriculares durante su paseo.

En ese tiempo, el Gobierno de Reino Unido permitía y alentaba realizar caminatas a todos los ciudadanos que respetaban el distanciamiento social y las medidas de bioseguridad dispuestas contra el coronavirus.

Sin embargo, cuando Lalor pasó por un centro de aborto, que realizó 4040 abortos en 2020, fue detenida por agentes de la policía que la interrogaron y arrestaron. Luego, fue multada con 200 euros (250 dólares) por rezar en silencio en la vía pública, tras ser acusada de infringir las normas contra el COVID-19. Hoy, ella está en la Corte luchando contra esa multa.

En un artículo de National Catholic Register, el corresponsal KV Turkley explicó que la policía le preguntó a Lalor por qué estaba al aire libre y ella respondió que estaba “caminando y orando”. Luego, la policía le dijo que no estaba rezando en un lugar de culto y no tenía una “excusa razonable” para estar al aire libre; y la acusó de que estaba fuera del centro de aborto para “protestar”.

ADF UK, una organización de defensa legal basada en la fe y centrada en proteger las libertades fundamentales y promover la dignidad humana, está ayudando a Lalor en su lucha para garantizar que todas las personas tengan la capacidad de vivir libremente su fe en público.

Turkley señaló que el abogado de ADF UK, Jeremiah Igunnubole, dijo a Register por correo electrónico que “según la policía, Rosa fue arrestada por no tener ‘una excusa razonable’ para estar fuera de su casa, pese a que caminaba sola en un espacio público y cumplía con todas las normas y protocolos de salud y seguridad pertinentes. Rezaba en silencio mientras caminaba como parte de su ejercicio diario, que era legal y recomendado en ese momento”. 

“Está claro que si Rosa no rezara, hoy no sería acusada de un delito penal”, dijo Igunnubole y sostuvo que fue arrestada “porque el oficial de policía malinterpretó las leyes bien establecidas que protegen la libertad de religión y expresión en los espacios públicos o, más preocupante, porque los ignoró deliberadamente”.

“Nadie debe ser criminalizado simplemente por rezar, por eso apoyamos la defensa de Rosa y mantenemos la esperanza de un resultado positivo”, subrayó y comentó que Lalor tiene una fuerte defensa que apela “directamente a las exenciones expresas bajo las regulaciones del coronavirus y sus derechos fundamentales”.

El abogado de ADF UK expresó a Register su esperanza de que la decisión de multar a Lalor se revise a la luz del hecho de que las regulaciones relevantes no reemplazaron ni enmendaron la Ley de Derechos Humanos de 1998, que protege la libertad de pensamiento, conciencia y expresión de religión en público, señaló Turkley.

Asimismo, Turkley dijo que para el abogado el caso de Lalor muestra la necesidad de que los agentes de policía de Reino Unido reciban formación específica para garantizar un conocimiento adecuado de las leyes de derechos humanos que se aplican a los delitos penales, en particular, cuando el presunto delito se refiere a la religión o la libertad de expresión. 

Igunnubole sugirió que los agentes de policía han demostrado repetidamente que no logran “lograr el equilibrio entre abordar el comportamiento delictivo genuino y defender los derechos fundamentales”, dijo Turkley.

“Él cree que este último caso que involucra a Lalor destaca ‘la necesidad de una mejor capacitación dentro de la fuerza policial sobre cómo lograr ese equilibrio’”, agregó.

Desde la multa, Lalor, que afirma que ella “no es culpable” de violar las regulaciones del COVID-19, ha estado sujeta a procedimientos legales durante más de un año mientras espera la fecha de una audiencia en el tribunal penal, informó Turkley.

Señaló que para el abogado de ADF UK, incluso si Lalor es reivindicada, la incertidumbre y la demora en torno a estos procedimientos le han “causado una angustia significativa [a ella] y solo agravan el efecto escalofriante causado por el arresto y el enjuiciamiento”.

En un comunicado emitido a través de sus abogados, Lalor recordó que su oración estaba “en la privacidad de mi propia mente” y reafirmó su compromiso de luchar, a través de su caso, por las libertades fundamentales de todos los ciudadanos británicos.

“Nunca pensé que en un país democrático como el Reino Unido me arrestarían por una caminata de oración simple y solitaria. ¿Qué tipo de sociedad somos, cuando las personas pueden ser arrestadas simplemente por manifestar pacíficamente su fe en público?”, dijo Lalor.

“Siempre he respetado la ley y nunca quise involucrarme en acciones legales, pero al haber sido multada simplemente por rezar mientras caminaba, sé que esto es un reto importante a llevar adelante. Con el apoyo de ADF UK, tomo una posición para proteger las libertades fundamentales de todas las personas”, agregó.

Robert Colquhoun, director de campañas internacionales de Reino Unido del grupo de defensa provida 40 Days for Life, dijo a Register que han “apoyado a Rosa a lo largo de su caso” y que garantizaron de que “recibiera la mejor ayuda y apoyo legal” y económico; y las “condiciones necesarias para actuar de acuerdo con su conciencia”, señaló Turkley.

“El derecho a expresar su fe en un espacio público, incluida la oración en silencio, es un derecho humano fundamental que está protegido por las leyes nacionales e internacionales”, dijo Colquhoun. “Este tipo de arrestos somete a las personas respetuosas de la ley a procesos penales angustiosos y prolongados”, agregó. 

El caso de Lalor “plantea la pregunta de qué tipo de sociedad somos cuando las personas pueden ser arrestadas simplemente por manifestar pacíficamente su fe en público”, señaló. “Rosa nunca pensó que en un país democrático sería arrestada por una simple y solitaria caminata de oración”, concluyó.

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