27/11/2021

Así le ha quitado el solideo al Papa un niño con discapacidad

Durante la Audiencia General de los miércoles, el Papa Francisco ha sido noticia por un acontecimiento protagonizado por un niño de 10 años con un retraso cognitivo. El pequeño se llama Pablo Jr. quien subió tranquilamente las escaleras del Aula Pablo VI. Llegó a Roma con su familia desde San Ferdinando di Puglia y se acercó directamente a la silla del Papa. Y Francisco lo vio acercarse con una sonrisa.

En cuanto el niño apareció frente a él, le estrechó las manos, dándole un golpe afectuoso y una caricia. En medio de la mirada divertida de los fieles presentes en el Aula, mientras seguía leyendo la Carta de San Pablo en varios idiomas, el Papa intercambió unas palabras con el niño y le preguntó si quería sentarse a su lado. Inmediatamente Monseñor Leonardo Sapienza, regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, se levantó para cederle la silla, informa Vatican News

Aplausos del niño 

Los aplausos comenzaron espontáneamente y Pablo Jr. se unió a ellos, aplaudiendo y sonriendo, se apreciaba su sonrisa oculta por la mascarilla. Luego miró a su alrededor y se levantó de nuevo, volviendo hacia el Papa, del que tomó ambas manos saltando.

Francisco le dirigió algunas palabras más, pero Pablo se fue detrás de la silla papal. El niño pidió al regente de la Casa Pontificia el solideo del Papa, señalándolo con el dedo. 

Tras abrazar al Papa, el niño fue acompañado de vuelta a su asiento por su madre, que había subido a buscarlo. Francisco recordó la escena al comienzo de su catequesis: «Estos días estamos hablando de la libertad de la fe, escuchando la Carta a los Gálatas. Pero me acordé de lo que dijo Jesús sobre la espontaneidad y la libertad de los niños, cuando este niño tuvo la libertad de acercarse y moverse como si estuviera en su casa», dijo el Papa. 

«Jesús -recordó Francisco- nos dice: ‘También vosotros, si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos’. La valentía de acercarse al Señor, de abrirse al Señor, de no tener miedo del Señor: agradezco a este niño la lección que nos ha dado a todos. Y que el Señor le ayude en su limitación, en su crecimiento, porque dio este testimonio que le salió del corazón». «Los niños -concluyó el Papa- no tienen un traductor automático del corazón a la vida: el corazón va adelante».

La escena se puede ver en el vídeo de Rome Reports. 

 

 

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