22/05/2022

China: el Estado supervisará las finanzas de las organizaciones religiosas

El Ministerio Chino de Finanzas y la Administración Estatal de Asuntos Religiosos (SARA) anunciaron el establecimiento de un sistema conjunto relativo a la gestión financiera de los cultos, en particular el católico.

La nueva normativa -que entrará en vigor el 1 de junio de 2022- está oficialmente diseñada para agilizar las finanzas de las distintas denominaciones religiosas que operan en China: ingresos, gastos, donaciones de China y del extranjero, etc.

En efecto, por este medio, el control del gobierno aumentará singularmente sobre todas las actividades religiosas: en teoría, las iglesias y sus finanzas solo podrán utilizarse de acuerdo con las instrucciones del Partido Comunista Chino (PCCh), y estarán mucho menos sujetas a la decisión del obispo diocesano o del párroco.

Sin embargo, muchas iglesias católicas reconocidas conjuntamente por Beijing y el Vaticano han autorizado hasta ahora a los llamados grupos «clandestinos» -reconocidos únicamente por el Vaticano- a hacer uso de sus espacios para sus actividades: a partir del 1 de junio, esto será imposible.

Las nuevas disposiciones financieras promulgadas por Xi Jinping son un paso más en la política de sinización de la religión, proceso lanzado oficialmente en 2015.

Ya, el pasado mes de marzo, entraron en vigor nuevas medidas administrativas para los sitios web religiosos: desde esa fecha, ya no es posible difundir ningún contenido religioso sin autorización.

Un mes antes se estableció por decreto una base de datos digital con el fin de controlar y evaluar a todo el personal religioso en actividad, medida que se aplicó al clero católico.

Todas estas medidas recuerdan, mutatis mutandis, lo que sucedió en Francia a partir de 1790, cuando la Revolución aceleró su dominio sobre la Iglesia, antes de perseguirla abiertamente en los meses y años siguientes.

Lo que se desprende de todo esto, es la fragilidad del acuerdo secreto provisional firmado entre el Vaticano y Beijing en octubre de 2018, renovado en 2020, y que expira el próximo otoño: fragilidad confirmada a medias por el secretario de Estado de la Santa Sede durante una entrevista concedida a la prensa antes de Pascua, donde evocó la «posible necesidad de aclarar o revisar ciertos puntos».

A partir del 1 de junio se implementará una nueva etapa en la sinización de las religiones con la supervisión del Estado de las finanzas de las diversas organizaciones religiosas presentes en suelo chino. Una medida que debilita aún más el acuerdo provisional firmado entre China y la Santa Sede en 2018, y que expirará dentro de unos meses.

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