17/01/2022

COP26: la decepción de los grupos de presión pro-aborto

«Lo lamento profundamente, y también entiendo la profunda decepción que ustedes comparten…»

Con voz temblorosa y lágrimas en los ojos, el presidente de la COP26, Alok Sharma, no pudo contener sus emociones, el 13 de noviembre de 2021, durante la clausura de la Conferencia de Glasgow (Escocia, Reino Unido) sobre los cambios climáticos.

Y con razón, puesto que los muchos países presentes en esta cumbre hicieron el mínimo trabajo, llegando a un acuerdo no para «salir» de las economías fósiles, sino para «reducirlas».

Por el contrario, es un verdadero suspiro de alivio haber podido experimentar el efecto de los defensores de la cultura de la vida, muchas veces socavados durante estos encuentros que celebran la doxa del imperio ecológico, despreciando la ley natural.

Porque los partidarios de la «energía verde» no fueron los únicos participantes que se sintieron decepcionados por la Conferencia. Después de meses de juegos de influencia y presión, las militantes feministas y las ONG de planificación familiar no lograron convencer a los delegados de que los «derechos reproductivos» y la «educación sexual integral» deben tener un lugar en el documento final de la cumbre mundial.

Sin embargo, los lobbies progresistas no escatimaron esfuerzos, organizando alrededor de sesenta eventos al margen de la COP26, a fin de convencer a los participantes de que la salud reproductiva y el cambio climático están íntimamente vinculados.

«La política climática debe financiar estrategias cuyo objetivo sea eliminar los obstáculos a la planificación familiar y la educación de las niñas», declaró David Johnson, director del Margaret Pyke Trust.

La ideología de género intentó ganar puntos a su favor, en vano: «el género es un tema prioritario, pero mientras no lo integremos en los compromisos asumidos en la COP, corremos el riesgo de dejarlo a un lado», advirtió Sheri Lim, miembro del grupo Climate Change and Resilience.

Si bien los promotores del derecho a la vida tenían razones para esperar lo peor, el acuerdo final afortunadamente no consideró oportuno discutir, ni los beneficios del aborto o de la anticoncepción, ni los de la discriminación sexual, como medio para combatir los nefastos efectos del supuesto cambio climático.

«Sé que están decepcionados. Pero el camino hacia el progreso no siempre es en línea recta», señaló el director de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, en un mensaje dirigido a las mujeres y los jóvenes.

«No se rindan nunca. Nunca retrocedan. Sigan avanzando», concluyó. Una forma de decir que los derechos elementales del Creador y de sus criaturas permanecen más que nunca en suspenso.

Los promotores de la planificación familiar y otras ideologías llamadas «progresistas» se han sentido decepcionados desde el término de la COP26: ni el aborto, ni la anticoncepción, ni el género -que, sin embargo, formaban parte de la agenda de la cumbre internacional- fueron seleccionados como prioridades para el cambio climático en la declaración final de Glasgow.

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