08/12/2021

El gobierno comunista chino secuestra a monseñor Shao Zhumin

Esta no es la primera vez que la policía arresta a monseñor Shao y lo hace desaparecer durante meses. El objetivo de las autoridades es lavarle el cerebro para que acepte las directivas de las organizaciones religiosas patrióticas pertenecientes al Partido Comunista Chino (PCCh).

El obispo de Wenzhou es reconocido por el Papa pero no por el Partido, que afirma tener control sobre todas las actividades religiosas.

Los secuestros de monseñor Shao siguen un patrón casi científico. Siempre tienen lugar en vísperas de momentos importantes para las comunidades católicas: Navidad, Pascua, la Asunción y ahora noviembre, el mes de oración por los difuntos (en la tradición china, la festividad Qingming, el recuerdo de los antepasados, se celebra en primavera).

En noviembre, se celebran muchas misas para los difuntos, acompañadas de reuniones, rosarios y oraciones. El porcentaje de cristianos en Zhejiang supera el 10%. Los fieles de Wenzhou son muy piadosos, y todos los años en esta época visitan el cementerio donde están enterrados los restos de monseñor Jacques Lin Xili.

Ordenado en 1992 por el Papa Juan Pablo II, monseñor Lin fue un obispo clandestino, no reconocido por el régimen chino. En 1999, las autoridades lo arrestaron y lo mantuvieron bajo control hasta su muerte en 2009.

En los últimos años, las autoridades han prohibido el acceso al cementerio de Wenzhou con cercas de hierro para evitar que los creyentes católicos se congreguen; este año, se llevaron directamente a monseñor Shao.

Las «nuevas regulaciones sobre actividades religiosas» impuestas por el Partido, que entraron en vigor en febrero de 2018, solo permiten que las actividades religiosas, incluidas las clases de teología, se lleven a cabo en lugares registrados y controlados por el gobierno. El personal religioso solo puede ejercer sus funciones si está afiliado a la Iglesia oficial y subordinado al PCCh.

El acuerdo sino-vaticano sobre el nombramiento de obispos, firmado en 2018 y renovado en octubre de 2020, no ha impedido la persecución de los católicos chinos, especialmente de aquellos que no son oficiales.

Monseñor Jia Zhiguo también se encuentra bajo arresto domiciliario, otros obispos han sido víctimas de vejaciones como corte del suministro de agua, electricidad y gas en sus hogares, como monseñor Guo Xijin, y otros han sido sometidos a sesiones de adoctrinamiento político, como monseñor Zhang Weizhu.

Las autoridades chinas secuestraron ayer a monseñor Shao Zhumin, obispo de Wenzhou (Zhejiang). Asianews ha recibido información de fuentes locales según las cuales el obispo ha sido transferido oficialmente «por cuestiones de turismo». No es la primera vez que la dictadura intenta subyugar a este fiel obispo.

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