13/08/2022

El grito silencioso de los católicos bosnios

En una entrevista concedida a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AED), monseñor Franjo Komarica, obispo de Banja Luka, habló sobre la situación en su país, que no ha cambiado desde el fin de la guerra en Bosnia, en 1995.

El obispo llamó a su país un «Absurdistán» o un estado imposible: «No es culpa de los autóctonos, que no viven juntos desde hace tiempo. La comunidad internacional, y en particular los europeos, permitieron que se librara aquí una guerra por poderes entre 1992 y 1995. Desde el fin de la guerra, Bosnia y Herzegovina sigue siendo un país provisional, en donde reina el inmovilismo».

Desde los Acuerdos de Paz de Dayton, que supuestamente pondrían fin a la guerra y establecerían una convivencia pacífica entre los diferentes grupos étnicos de la región, un Alto Representante Internacional ha ocupado de hecho el poder político más alto en Bosnia y Herzegovina, explicó el prelado. «Pero aunque, desde 1995, esta función la ocupa su octavo titular, no ha transformado al país en un estado de derecho», se lamentó. 

Cabe recordar que Bosnia y Herzegovina es ahora un estado federal multiétnico con tres pueblos constituyentes, serbios, bosnios y croatas, y dos entidades: la República Serbia de Bosnia y la Federación de Bosnia y Herzegovina.

Sin embargo, la República Serbia de Bosnia está bajo la influencia de la Rusia ortodoxa, mientras que la Federación está bajo la influencia de Turquía y, por lo tanto, del mundo islámico. Mientras tanto, los croatas, predominantemente católicos están «desapareciendo», advirtió el obispo de Banja Luka.

Los católicos son perseguidos en todos los niveles, subrayó el prelado: «a nivel político, social y también económico. A menudo, los católicos tienen problemas porque tienen un nombre croata. También les resulta difícil encontrar trabajo. Todavía hay una parte del país, Herzegovina occidental, donde pueden vivir más o menos. Pero allí también los católicos prefieren emigrar».

Es cierto que, en el este de Bosnia, donde reina el islam, la convivencia ya no es posible…

Una vez más, los católicos parecen haber pagado el precio de los Acuerdos de Paz de 1995: «el Acuerdo estipulaba que Bosnia y Herzegovina y la comunidad internacional debían brindar apoyo político, legal y material a quienes desearan regresar a su país. Este no fue el caso de los croatas», dijo el arzobispo Komarica, presentando los documentos que respaldan sus declaraciones. 

Por tanto, no es necesario ir a Oriente Medio para encontrar católicos perseguidos, porque ya están a nuestras puertas: «si hay una Iglesia en Europa en peligro, es la nuestra. En mi obispado de Banja Luka, el 95% de los edificios eclesiásticos fueron destruidos o gravemente dañados durante la guerra», se lamentó el prelado, concluyendo así la entrevista.

Una situación tanto más angustiosa porque, al mismo tiempo, la Comunidad Europea, con los ojos vendados, promueve la agenda LGBT, cuando no se deja seducir por las sirenas de una modernidad islamizada, afirmando con el Consejo de Europa que «la belleza está en la diversidad como la libertad está en el hijab»…

En Bosnia-Herzegovina, a pesar de la firma de los Acuerdos de Paz de Dayton en 1995, la situación de la minoría católica se ha deteriorado, al verse atrapada entre ortodoxos y musulmanes, sin que la comunidad internacional ni Europa muevan un dedo.

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