27/11/2021

El monasterio de Carmelitas Descalzas de Navahermosa, con once monjas, cumple 50 años

El monasterio del Sagrado Corazón de Jesús y de la Virgen del Carmen ubicado en la localidad toledana de Navahermosa celebra, el próximo 3 de agosto, su 50 aniversario.

Esta comunidad religiosa de vida contemplativa, formada por 11 monjas, comenzaba a celebrar este aniversario con un triduo de preparación ante la fiesta de Santa Teresa de Jesús los pasados 12 al 15 de octubre, ésta última celebración fue presidida por el Arzobispo de Toledo, Francisco Cerro. 

Donación de un terreno 

El origen de este convento se remonta al año 1965 cuanto la priora del convento de carmelitas descalzas de Guadalajara, la Madre Mª Teresa del Niño Jesús (Milagros Infantes, natural de Navahermosa) recibe la noticia de una donación en su pueblo natal para algún fin benéfico-religioso. El terreno se encontraba situado a las afueras de la localidad toledana.

La primera piedra del convento se puso el 13 de junio de 1966, dando comienzo a los trabajos de edificación. Un total de ocho monjas comenzaron la fundación: dos llegadas desde el convento de La Granja (Segovia) y seis procedentes del convento de Guadalajara.

Fue el 3 de agosto de 1972 cuando se celebró la primera misa y se reservó solemnemente la Eucaristía. Así comenzaba la andadura de esta fundación carmelitana.

Gracia de vida contemplativa 

Con este motivo de esta celebración, el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Francisco Cerro Chaves ha publicado una carta pastoral que lleva como título “50 años de la presencia de las Madres Carmelitas de Navahermosa”

La carta pastoral se divide en tres apartados, a través de los cuales, Cerro presenta esta comunidad de vida contemplativa. 

“El Carmelo de Navahermosa es una gracia de vida contemplativa, no sólo para el pueblo, sino para la Archidiócesis y para toda la Iglesia universal” afirma el Primado y añade: «Un carmelo es un regalo del Corazón de Jesús a una humanidad herida y sin esperanza. Rezar de día y de noche, ofreciendo por amor su vida para que todos tengan vida y la tengan en abundancia». 

Faro de luz en la noche 

Cerro añade que “este carmelo de Navahermosa lleva 50 años siendo faro de luz en la noche. Todas las carmelitas que a lo largo de estos años han vivido en el monasterio de Navahermosa han vivido muy claramente las exigencias de la orden carmelitana. Han sido mujeres llenas del espíritu carmelitano y de un amor apasionado a la iglesia diocesana y a la iglesia universal”. 

El arzobispo aconseja a las Madres Carmelitas, aprovechar esta efeméride porque “redundará en vuestro bien y en el de nuestra bendita Archidiócesis”.

La tercera clave que indica es la necesidad de “redescubrir la dimensión contemplativa de todo el pueblo de Dios: de los laicos, de la vida consagrada y de los sacerdotes.” De ahí que exhorte: “sin vida de oración, nuestra fe languidece, nuestra esperanza se muere y nuestra caridad es una farsa. Sin oración, Dios acaba siendo nadie.” Seguidamente, une la vida de oración a la caridad: “una vida orante arraigada en la existencia concreta y desde el servicio al prójimo, que se hace caridad.”

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