25/06/2022

En Macao, la Iglesia vela por el derecho a la vida

En lo que respecta a la cultura de la muerte, no se puede decir que Macao se encuentre entre las ciudades más permisivas del sudeste asiático: el aborto no está liberalizado allí, como en China continental, sino que solo se tolera si la vida o la salud de la madre corren peligro, así como en caso de malformación fetal.

Sin embargo, la secularización avanza, desenfrenada, y hace temer por el futuro: por eso, la diócesis de Macao ha optado por sensibilizar a los fieles, alrededor del 4% de la población, sobre las amenazas que atacan el derecho a la vida.

«Aunque las leyes de Macao protegen mejor la vida humana que en otras ciudades o regiones, la situación no es la misma en cuanto a los gestos y prácticas de los ciudadanos», explicó el Padre Michael Cheung, quien señaló que «pasan muchas cosas de las que no se tiene conocimiento, porque los medios no las hacen públicas, o porque simplemente se hacen en secreto».

El religioso, miembro del Instituto del Verbo Encarnado y encargado de la Comisión Diocesana para la Vida, recordó que los medios locales afirman que la tasa de abortos clandestinos es más alta de lo que se imagina, debido a una secularización que se manifiesta en particular a través de la industria del juego

En efecto, Macao se ha convertido en una capital del juego en Asia, que implica toda una serie de prácticas de las que las mujeres y las niñas son las primeras víctimas: el periódico South Morning Post realizó una encuesta a médicos en Gongbei, ciudad de China continental más cercana a Macao. Esta última mostró que el 30% de los abortos practicados allí son de adolescentes originarias de la colonia devuelta a China por Portugal en 1999.

El aborto no es el único temor del Padre Cheung, ya que el inexorable envejecimiento de la población local es una nueva fuente de preocupación para el clérigo: en efecto, Macao tenía 682,100 habitantes en 2021, incluidas 82,800 personas de 65 años o más.

Las cifras muestran un aumento del 107% en esta categoría de la población respecto a 2011. Como es de imaginar, esta nueva situación ha provocado un aumento de la tasa de dependencia de las personas mayores, y el debate sobre la despenalización de la eutanasia en los llamados casos «excepcionales», se ha introducido en el espacio público.

Aunque el gobierno de Macao clama a voz en cuello que no tiene intención de legalizar el suicidio asistido, la Iglesia permanece vigilante y debe seguir «presionando» para restringir el aborto y garantizar la prohibición de la eutanasia, advirtió el Padre Cheung.

Porque, si bien la legislación actual es una «gracia de Dios», en comparación con los países vecinos, los católicos no deben «bajar la guardia» ante la «ola de secularización que se opone a las enseñanzas de la Iglesia», en materia de aborto, eutanasia e ideología de género, concluyó el religioso.

La diócesis de Macao animó a sus fieles a no «bajar la guardia» ante la ola de secularización que azota a la ciudad portuaria china, donde los temas de la eutanasia, el aborto y la ideología de género se introducen de manera recurrente en el espacio público.

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