La Liturgia Tradicional atrae Vocaciones, nutre la Vida Contemplativa y sostiene el Sacerdocio

 

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Al intentar comprender cómo la liturgia ayuda u obstaculiza las vocaciones sacerdotales y religiosas, debemos tener en cuenta las exigencias de la vida activa y la vida contemplativa.

 

Por PETER KWASNIEWSKI. New Liturgical Movement. 2 de febrero de 2019.

 

En mi publicación, “Modelos políticos divergentes en los dos ‘Formas’ del Rito Romano”, discutí qué las personas que aportan a la misa Novus Ordo una vida de fe bien desarrollada, están dotados para sacar provecho espiritual de ella, mientras que los que asisten a la Misa Tradicional en Latín son confrontados por una espiritualidad fuerte y definida que los sumerge más profundamente en los misterios de fe y en el ejercicio de las virtudes teologales. La forma nueva [ordinaria] es un campo de entrenamiento débilmente delimitado para intramuros litúrgicos, considerando que la forma antigua [extraordinaria] es un campo de entrenamiento ascético-místico a través del cual son conducidos soldados del Señor. La primera presupone la virtud; la última la produce.

 

¿Podemos encontrar afuera alguna confirmación de que este análisis es correcto?

 

Yo diría que sí. Un signo de esta verdad es el qué tan a menudo encontramos a jóvenes que, ya sea, se han convertido a la Fe, o han descubierto una vocación religiosa precisamente a través de la liturgia tradicional. Fue la misma liturgia la que los atrajo poderosamente. Historias de conversión y vocación en la esfera Novus Ordo parece tener mucho más que ver con “Encontré a esta gran persona”, o “Estaba leyendo la Biblia”, o “Encontré este gran libro de Ignatius Press“, o “Conocí a las hermanas en mi escuela secundaria”, o “Su devoción por los pobres era tan conmovedora”.

Todos estos motivos son verdaderamente buenos, y el Señor quiere usarlos todos. Pero es aun notable que el Novus Ordo es extrañamente el poderoso imán que los atrae; es una cosa que, personas que ya están dentro por otras razones, harán y llevarán hacia adelante como un servicio de oración regular. Es la diferencia entre confiar en un vecino por ayuda, y estar enamorado. Los jóvenes de hoy confían en la ayuda del Novus Ordo; pero se enamoran de la liturgia tradicional. O es como la diferencia entre actuar por deber y actuar por placer. Asistimos obedientemente al Novus Ordo porque es visto como “bueno para nosotros”, como la avena; pero nos emocionamos cuando la Misa Tradicional en Latín está disponible, porque es deliciosa para el paladar espiritual.

 

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Monjes en Clear Creek: ¡Aquí no hay falta de vocaciones!

 

Tal vez los lectores puedan objetar que estoy exagerando el contraste. Puede que así sea. Pero puedo hablar sólo desde mi propia experiencia, así como de las conversaciones que tenido como profesor, maestro de coro o peregrino con cientos de jóvenes durante los últimos veinte años. Parece haber una gran diferencia en la percepción del atractivo o la conveniencia de la antigua liturgia en comparación con la de la nueva liturgia – tanto que si un colegio o universidad católicos desearan incrementar la asistencia diaria a misa, todo lo que tendrían que hacer es proveer la misa antigua, o darla con mayor frecuencia, y el número de comunicantes aumentaría significativamente. Podría parecer completamente contrario a lo que se espera y, sin embargo, se confirma una y otra vez en las capellanías de todo el mundo.

 

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Ordenaciones sacerdotales de la FSSP

 

Un psicólogo o un sociólogo diría que esto tiene muchas causas, pero lo que me preocupa en este momento es que hay una explicación teológica real. Uno puede ver, en términos litúrgicos, por qué la forma antigua de la misa (y el Oficio, sacramentos y bendiciones, etc.) sería poderosamente atractiva para los jóvenes de hoy que los descubren. Estas formas antiguas, pre industriales y pre democráticas son mucho más ricas y más densas, más simbólicas, involucradas y misteriosas, tanto más obvias como más oscuras para lo sobrenatural, lo divino, lo trascendente, lo gratuito, lo inesperado. Son seductoras, como solo Dios puede ser seductor. Seduxisti me, Domine, et seductus sum; fortior me fuisti, et invaluisti (Jer. 20, 7)

 

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Niños representando la Misa Tradicional en su salón de clases

 

Esto, después de todo, es lo que el Papa Benedicto XVI tuvo en mente cuando escribió a todos los obispos del mundo:

“Se ha visto claramente que también personas jóvenes descubren esta forma litúrgica, se sienten atraídos por ella y encuentran en la misma una forma, particularmente adecuada para ellos, de encuentro con el Misterio de la Santísima Eucaristía”. [Ver aquí]

 

La liturgia reformada en su sencillez ginebrina no ha ganado nunca ningún premio por su seducción. Apenas puede ser vista a la cara antes de que la gente sienta vergüenza por su desnudez, y tratan de revestirla con cada atavío que puedan encontrar o inventar. Tenemos que darle a ésta una devoción o una seriedad de propósito que nosotros mismos poseamos, si vamos a estar en una posición para beneficiarnos del Divino Sacramento que espartanamente alberga. Sin el amor del Señor presupuesto, esto sería un negocio fatigoso y sin recompensa, sería más bien como tener que convencer a una persona indiferente de que se haga nuestro amigo. Es una batalla cuesta arriba desde el principio.

 

¿Por qué los jóvenes deberían interesarse en algo que es tan aburridamente parecido a una especie de conferencia, tan lógico y eficiente, o tan necesitada de edulcorantes artificiales, como la música ‘sacro- pop’? La mayoría de ellos preferirían estar en cualquier otro lugar.

 

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Una monja de las tradicionales Benedictinas de María

 

Al intentar comprender cómo la liturgia ayuda u obstaculiza las vocaciones sacerdotales y religiosas, debemos tener en cuenta las exigencias de la vida activa y la vida contemplativa. En la actualidad, las comunidades religiosas tienden predominantemente a dirigirse hacia la vida activa, con apostolados en el mundo. Tal como han señalado Dom Chautard[1] y otros, la gente moderna está fuertemente tentada a caer en la “Herejía del activismo”, por la cual creemos que por nuestro trabajo duro traeremos el reino de Dios sobre la tierra. La Teología de la Liberación es un ejemplo extremo de la misma tendencia, pero lo ha sido en el trabajo al menos desde la herejía del Americanismo, diagnosticada por León XIII en Testem Benevolentiae, según la cual las llamadas “virtudes activas” del trabajo en el mundo han superado en valor y relevancia las llamadas “virtudes pasivas” de la vida religiosa y contemplativa.

Dado que el Novus Ordo valora lo activo y denigra lo pasivo, parece encajar bien con la mentalidad activista o del Americanismo. Así, parece que las órdenes religiosas activaspodrían encontrarlo de alguna manera aceptable, siempre y cuando pudieran seguir haciéndolo al interior de la vida cultivada de manera extendida por otros medios. Pero el sacerdocio, que debe estar arraigado en los misterios del altar a fin de permanecer fuerte y fructífero, y la vida religiosa contemplativa, que se enfoca en ofrecer el sacrificio de la alabanza, y no en un apostolado externo, no puede florecer en una dieta de subsistencia. Lo que puede parecer “suficientemente bueno” para el trabajador de la viña, es peligrosamente inadecuado para el sacerdote y para el contemplativo, quienes necesitan una liturgia verdaderamente sacerdotal y contemplativa si están plenamente dispuestos para llevar a cabo sus grandes llamamientos.

Esta es la razón por la que en todo el mundo los sacerdotes y los contemplativos serios harían “tradicionalizar” el Novus Ordo tanto como puedan, o adoptar la Misa y el Oficio tradicionales, o ambos. Ejemplos de esta variedad de enfoques amigables con la tradición se pueden encontrar en comunidades como la Abadía de San José de Claraval, los Canónigos Regulares de San Juan Cancio, la Comunidad de St. Martin, y los Monjes Benedictinos de NursiaFontgombaultClear Creek, y de Heiligenkreuz.

 

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Monjes benedictinos de la Abadía de Barroux

 

¿Estoy diciendo entonces que, las comunidades religiosas sanas (relativamente pocas) que utilizan el Novus Ordo, estarían aún mejor con el Vetus Ordo? Sí, absolutamente. El bien que tienen sería multiplicado; y su poder de atracción e intercesión, intensificado enormemente. Desafortunadamente, no obstante, aún aquellos que llegan a reconocer la superioridad de la tradición serán desalentados – por el clima hostil introducido bajo este pontificado – de regresar a la auténtica lex orandi de la Iglesia, para que no sufran el destino de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada o de los Trapistas de Mariwald. En esta oposición oficial a la restauración desesperadamente necesaria de la tradición católica, podemos ver los signos reveladores del implacable odio del Diablo por el sacerdocio y la vida religiosa contemplativa célibes.

Pero ni la oposición humana, ni la angélica, deben detener a ninguna comunidad de, tranquila y juiciosamente, ir incorporando la liturgia tradicional a su vida diaria. “En esto está la paciencia y la fe de los santos” (Ap. 13, 10). Los antiguos ritos y usos litúrgicos Latinos han nutrido los santos de la Iglesia occidental durante más de 1.600 años. Tienen un poder imperecedero para hacer lo mismo para todos los santos que Nuestro Señor desea levantar hoy. La liturgia tradicional nunca deja de atraer vocaciones de todo tipo o de apoyar la vida cristiana de la feligresía; ésta sigue ejerciendo la misma fascinación y fortificación entre nosotros. El novedoso rito litúrgico de ayer, así como el mundo del Americanismo en el que fue inculturado, está fracasando. Una Iglesia más saludable, una política espiritual más sana, se está gestando.

 

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Ordenaciones diaconales de la FSSP

 

[Traducción de Dominus EstArtículo original]

*permitida su reproducción mencionando a dominusestblog.wordpress.com

 

 

[1]  Jean-Baptiste Chautard O.C.S.O. [Orden Cistercense de la Estricta Observancia] (nacido el 12 de marzo de 1858 en Briançon, Francia; falleció el 29 de septiembre de 1935 en la abadía de Sept-Fons) fue un abad francés trapista y escritor religioso.

 

 

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