23/05/2022

Los obispos de todo el mundo expresan su preocupación por el Camino Sinodal

El Camino Sinodal es un proceso, iniciado hace varios años, que reúne al clero alemán -obispos, presbíteros, diáconos- y a los laicos, según una paridad de números -hombres, mujeres y miembros del clero- dando un total de más de 220 miembros, para discutir sobre la manera en que se ejerce el poder en la Iglesia, la moral sexual, el sacerdocio y el papel de la mujer.

En febrero, la asamblea votó a favor de los proyectos de texto que piden la bendición para las parejas del mismo sexo y la modificación del Catecismo de la Iglesia católica sobre la homosexualidad. El primer texto aprobado definitivamente tiene que ver con el nombramiento de obispos mediante la participación de los laicos.

Recientemente, en una entrevista publicada el 31 de marzo, el cardenal Reinhard Marx afirmó que la enseñanza del catecismo sobre la homosexualidad «no es inamovible» y que «también es lícito cuestionar lo que dice». Monseñor Georg Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, hizo algunas declaraciones similares.

La preocupación de los obispos de diversas partes del mundo

Los primeros en expresar su preocupación públicamente fueron los obispos polacos. A finales de febrero, monseñor Stanislaw Gadecki, presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, envió una carta muy crítica a su homólogo, monseñor Bätzing. A principios de marzo, fue el turno de los obispos escandinavos, que publicaron una carta abierta expresando su preocupación por el proceso que se está desarrollando.

Esta nueva intervención reúne a más de 70 obispos -y se siguen sumando más prelados- de varias partes del mundo. Expresa una preocupación creciente «sobre la naturaleza de todo el camino sinodal alemán», que según los firmantes ha provocado gran confusión sobre la enseñanza de la Iglesia y parece más centrado en la voluntad del hombre que en la de Dios.

La carta no se anda con rodeos: «Al no escuchar al Espíritu Santo y al Evangelio, las acciones del Camino Sinodal socavan la credibilidad de la autoridad de la Iglesia, incluida la del Papa Francisco, la antropología cristiana y la moral sexual, así como la confiabilidad de las Escrituras», nada menos.

La crítica a las fuentes utilizadas por el Camino Sinodal

La inspiración del movimiento está bien identificada: «Aunque muestran una apariencia de ideas y vocabulario religioso, los documentos alemanes del Camino Sinodal parecen inspirados en gran medida, no por la Escritura y la Tradición (…) sino por el análisis sociológico y las ideologías políticas contemporáneas, incluidas las de género», continúa la carta.

Dicho de otra manera: «Miran a la Iglesia y su misión a través de la lente del mundo y no a través de la lente de las verdades reveladas en las Escrituras y la Tradición autorizada en la Iglesia».

El contenido es severamente juzgado. La carta considera que hay «un defecto» en estos textos: en lugar de expresar la «alegría del Evangelio», portan las marcas «obsesivamente críticas e introspectivas» de un proceso burocrático centrado principalmente en algo más que la salvación de las almas.

«En efecto, el camino sinodal muestra más sumisión y obediencia al mundo y a las ideologías que a Jesucristo como Señor y Salvador». La libertad auténtica no es sinónimo de «autonomía, y la conciencia de una persona no determina la verdad».

Pero el camino sinodal se ha desviado de la realidad según la cual «una conciencia cristiana debidamente formada está sujeta a la verdad sobre la naturaleza humana y a las normas de una vida recta reveladas por Dios y enseñadas por la Iglesia de Cristo».

En la misma línea, con respecto a las cuestiones relacionadas con el gobierno de la Iglesia institucional, la carta exhorta a los obispos alemanes a recordar que «la reforma de las estructuras no es en absoluto lo mismo que la conversión de los corazones».

También señala que «la historia cristiana está plagada de esfuerzos bien intencionados que han perdido su fundamento en la Palabra de Dios, en el encuentro fiel con Jesucristo, en la escucha genuina del Espíritu Santo y en la sumisión de nuestra voluntad a la voluntad del Padre».

«Por haber hecho caso omiso a las palabras de Jesús, ‘Separados de mí nada podéis hacer’ (Jn 15,5), estos esfuerzos fueron infructuosos y dañaron la unidad y la vitalidad evangélica de la Iglesia», se lee en la carta. «El Camino Sinodal corre el riesgo de llevar a tal callejón sin salida».

Los primeros signatarios

La carta fue publicada el martes 12 de abril de 2022. Entre sus primeros firmantes se encuentran 49 obispos de Estados Unidos. Diecinueve originarios de África, incluidos 14 de Tanzania. Los patrocinadores de la carta proporcionaron una dirección de correo electrónico que otros obispos pueden usar para firmar.

Entre los que han firmado se encuentran cuatro cardenales: Francis Arinze, Raymond Burke, Wilfried Napier y George Pell, y numerosos arzobispos. Algunos ya habían expresado su crítica contra el Camino sinodal, como monseñor Samuel Aquila, arzobispo de Denver, quien publicó un comentario de 15 páginas sobre el primer texto del Camino sinodal en mayo de 2021.

El prelado afirma que «los obispos alemanes están sembrando confusión en toda la Iglesia y esto debería preocupar a todos los obispos». Otro prelado que firmó la carta, monseñor Thomas Paprocki, de Springfield, Illinois, emitió la siguiente declaración:

«El Camino Sinodal alemán se ha alejado de la auténtica sinodalidad y se ha opuesto a las verdades de la fe católica, enseñadas a lo largo de los siglos por la Escritura y la Tradición. En corrección fraterna y en unión con los obispos de todo el mundo, animo a los obispos de Alemania a volver al verdadero depósito de la fe que nos ha transmitido Jesucristo».

Una reacción sana pero insuficiente

Esta reacción es tranquilizadora, porque muestra que algunos obispos aún tienen suficientes principios católicos para reaccionar ante un movimiento que, desde su inicio, mostró los signos más inquietantes de una tendencia cismática (Cf. el archivo de FSSPX.Actualidad).

Al mismo tiempo resulta preocupante, porque es de Roma de donde debería haber venido una reacción. Pero los únicos elementos romanos en este asunto fueron la reacción de Benedicto XVI, quien comprendió rápidamente el peligro, en abril de 2019. Posteriormente tuvo lugar la Carta al Pueblo de Dios que Peregrina en Alemania de Francisco, enviada en junio de 2019, que no solucionó nada. 

La Congregación para los Obispos expresó su preocupación por el proyecto de Estatutos del Camino Sinodal, y el cardenal Marc Ouellet envió una carta al cardenal Marx para advertirlo, con un análisis muy crítico del Consejo Pontificio para la Interpretación de Textos Legislativos. La respuesta del cardenal alemán fue muy cortante, por decir lo menos.

Y luego, nada. Excepto artículos no oficiales. Monseñor Gadecki informó que el Papa Francisco usó el término «el llamado ‘Camino Sinodal Alemán'» para referirse al Camino Sinodal. Reveladas por los obispos polacos, estas declaraciones fueron puestas en perspectiva por un comunicado de prensa del Vaticano.

¿Significa esto que Francisco quiere que la solución a esta gran crisis en la Iglesia de Alemania venga de la «periferia»? ¿Es que se siente incapaz de arreglarlo? ¿O simplemente no desea hacer nada?

Estas cuestiones son apremiantes. Sobre todo, porque los principios establecidos desde el Concilio Vaticano II, y ampliados por el pontificado actual, en particular sobre la eclesiología de la comunión y la sinodalidad, no permitirán realmente resolver esta crisis. ¿Qué sucederá? Un cisma latente o incluso abierto en una Iglesia poderosa y con influencia en muchas Iglesias locales.

Más de 70 obispos de todo el mundo publicaron una «carta abierta fraternal» a los obispos alemanes, advirtiéndoles que los cambios radicales en la enseñanza de la Iglesia defendidos por el proceso en curso, el Camino Sinodal, podrían conducir a un cisma.

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