23/01/2022

Misionera argentina relata que llegó por voluntad de Dios para “dar la vida por Grecia”

VATICANO, 04 Dic. 21 (ACI Prensa).-
El Papa Francisco escuchó con atención el testimonio de una religiosa argentina misionera que aseguró estar dispuesta “a dar la vida por Grecia” y agradeció su misión en este país del Mediterráneo.

“Gracias, hermana, por su testimonio. Es importante que los religiosos y las religiosas vivan su servicio con este espíritu, con un amor apasionado que se hace don para la comunidad donde son enviados”, indicó el Papa este 4 de diciembre en su discurso pronunciado en la Catedral de San Dionisio en Atenas durante su encuentro con la comunidad católica del país.

El nombre de la religiosa es María Virgen del Prado Bravo. Nació en la provincia de Santiago del Estero en Argentina en una familia católica y es la hija mayor de ocho hermanos.

La misionera relató que recibió el llamado de Dios para ser religiosa a los 14 años después de escuchar el testimonio de otra consagrada “con un pensamiento tan fuerte que no dude de que venía de Dios”.

“Allí pensé que yo también podía hacer lo mismo, dejar todo y consagrarme a Dios para salvar las almas. Estaba segura que esto no se me había ocurrido, sino que venía de Dios y a Dios no le puedo decir que no, entonces eso me dio paz”, señaló.

Luego, la consagrada describió que a los 18 años ingresó al noviciado de la rama femenina de la familia religiosa del Verbo encarnado del instituto servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, experiencia que calificó como “los años más felices de mi vida” porque “estaba feliz de poder hacer la voluntad de Dios”.

Después de nueve años, la religiosa fue enviada a Italia para continuar sus estudios de formación y allí recibió el envío para iniciar una comunidad en la isla griega de Tinos en el Santuario de la Virgen de Vrysi.

De este modo, junto a otras dos religiosas, una de Albania y otra de Argentina viajaron a Grecia y se pusieron a disposición para ayudar en los apostolados de la Diócesis.

“No sabíamos el idioma, no hablábamos nada, pero la gente y nosotras estábamos tan contentos que parecía que nos conocíamos de toda la vida”. 

“La primera impresión que tuve fue la hospitalidad de la gente y el deseo de Dios. Recuerdo las primeras preguntas que todavía aun nos la siguen haciendo ¿Por qué Grecia?, ¿Te gusta?, y nuestra respuesta siempre con una sonrisa era: Sí, porque es la voluntad de Dios”, afirmó.

Por último, la misionera argentina comentó al Papa estar dispuesta “a dar la vida por Grecia y trabajar por las almas para la gloria de Dios dando testimonio del Verbo encarnado, encarnándolo en todo lo humano, fin especifico de nuestro instituto, en las obras de misericordia, en los niños, jóvenes y adultos sembrando en ellos los deseos de santidad”.

“Me comprometo a rezar por usted Santo Padre y le pido humildemente su bendición”, concluyó Sor María Virgen del Prado Bravo quien se acercó al Papa para saludarlo y recibir su bendición.

Posteriormente, un padre de familia griego relató al Papa que junto a su esposa ortodoxa formaron en la fe a sus hijos quienes estudiaron en escuelas católicas y recibieron los sacramentos.

Sin embargo, el señor lamentó que sus hijos a los 17 años se alejaron de la fe y tratan las cuestiones religiosas “con indiferencia e ironía” argumentando que creen pero que “los tiempos han cambiado”.

El padre de familia describió el ambiente laboral y social de sus hijos, en donde los cristianos son minoría, y el hecho que “experimentan la unidad con el prójimo, como habían escuchado decir en su casa y escuela”.

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