25/06/2022

Monseñor Roche insiste y persiste

Controversias recientes y su significado para monseñor Roche

La primera pregunta estaba relacionada con los recientes y numerosos debates sobre la liturgia, en particular sobre la misa. El periodista preguntó a su interlocutor por qué este punto sigue siendo tan controvertido.

El prelado afirmó que, a pesar de varios debates sobre el tema a lo largo de la historia de la Iglesia, «nunca ha habido una polémica sobre la liturgia como la que estamos viviendo hoy», y la razón que dio, al menos en parte, es «que nunca antes hubo dos versiones del Misal Romano», aunque el misal de 1970 fue producido con toda la fuerza del Concilio Vaticano.

Monseñor Roche añadió que «es una tragedia que haya esta controversia hoy (…) porque la Eucaristía es, por naturaleza, el sacramento que une a toda la Iglesia». Recordó también que la «ley litúrgica es la que nos ayuda en nuestra creencia. Y la reforma de la liturgia es un tema muy importante hoy y no debe ser considerado como una opción».

Para explicar esta polémica -a la que incluso se refirió como una batalla- apeló al individualismo y al relativismo. Sin embargo, continuó, «la celebración de la Misa no es una cuestión de elección personal. (…) Y la Iglesia a lo largo de los siglos siempre ha regulado la forma de liturgia que ha considerado más relevante para un momento dado».

Monseñor Roche citó al Padre Jungmann quien mostró «cómo, a lo largo de los siglos, la Misa ha sido modificada para adaptarse a las necesidades del día. Y la resistencia a eso es un asunto bastante serio, que el Papa ha esbozado en su documento sobre la liturgia, Traditionis custodes«.

Y, concluyó al respecto, «lo único que se está haciendo es regular la antigua liturgia del Misal de 1962 dejando de promoverla, porque era claro que el Concilio, los obispos del Concilio, bajo la inspiración del Espíritu Santo, proponen una liturgia nueva para la vitalidad de la Iglesia. (…) Resistirse a esto es algo realmente muy grave».

Al final de la entrevista, Monseñor Roche señaló que la secularización ha hecho perder el sentido de la celebración dominical y para esto busca remedios. Los encuentra en la catequesis, en la cercanía a las personas y, finalmente, en la celebración del culto eucarístico que aporta la doctrina de la Iglesia. Afirmó que la Nueva Misa se deriva principalmente de la Sagrada Escritura: así es como transmite la doctrina.

Graves deficiencias

Primero, sobre este último punto. No es la Sagrada Escritura la que nos enseña directamente, de lo contrario las clases de catecismo deberían ser solo una lectura de la Biblia. La doctrina nos la da el catecismo. En la Misa tradicional, las oraciones del ofertorio y del canon, si no están exentas de referencias bíblicas, son verdaderas enseñanzas por su precisión teológica.

Tenemos aquí un caso particular de una falla posconciliar que parece considerar solamente la Escritura, y querer resolverlo todo únicamente con ella. Se acerca mucho a la sola scriptura de los protestantes. Esto se ha visto particularmente en la liturgia, en la teología -sobre todo moral- y en la pastoral. Lo cual es un error fatal.

Además, la negación tranquila del daño producido por el nuevo rito, el rechazo a cualquier crítica al respecto, la ceguera ante la deserción de las celebraciones ligadas a su desacralización, favorecidas por el rito renovado, son espantosas. Ante tanta obstinación, nada hay que añadir.

El futuro cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, concedió una entrevista a Radio Vaticano, reportada el 16 de junio de 2022 por Vatican News, en la que se le preguntó sobre varios temas relacionados con la liturgia, y especialmente con el antiguo misal.

A %d blogueros les gusta esto: