21/05/2022

Sacerdote que salvó a surfista del ataque de un tiburón agradece providencia de Dios

, 08 Abr. 22 (ACI Prensa).-
En 2020 el P. Liam Ryan salvó, junto a otras dos personas, a un surfista que fue mordido por un tiburón en Australia. Dos años después, el sacerdote hace una profunda reflexión sobre la providencia de Dios, ya que considera que no fue casualidad que estuviera en el lugar donde ocurrió el ataque.

El sacerdote, que sirve como capellán del Hospital Público St. John of God en Midland, en la Arquidiócesis de Perth, rescató el 31 de julio de 2020, con su amigo Jess Woolhouse y Alex Oliver, al surfista Phil Mummert, de 28 años, del ataque de un tiburón blanco en Bunker Bay, lo que les valió recibir el Australian Bravery Award (Premio a la Valentía Australiana).

En declaraciones a ACI Prensa este 8 de abril, el sacerdote recordó que al día siguiente del ataque volvió a la playa, donde celebró una Misa para darle gracias a Dios.

El altar del P. Ryan en la playa donde celebró Misa al día siguiente del ataque del tiburón. Cortesía P. Liam Ryan

“La segunda lectura de la Carta de San Pablo a los Romanos ese día decía ‘Qué grandes y profundos son el conocimiento y la sabiduría de Dios. Todo viene por Él y Él es la causa y existe por Él. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén’. Esto me hizo reflexionar mucho”, explicó.

El sacerdote resaltó que eventos como el que vivió “vienen de Dios y finalmente son para la gloria de Dios. Tenía claro que todo sucedía porque Dios así lo quería. No fue casualidad que estuviéramos allí ese día. No fue casualidad que la mordida del tiburón se quedara a solo 2 centímetros de la arteria de Phil, permitiéndole vivir y no morir”.

En efecto, la mordida que sufrió Phil en la pierna no llegó a la arteria principal, lo que habría suscitado una fuerte hemorragia y le habría podido causar la muerte.

“Todo fue providencial, todo viene de Dios. La fe nos da esta perspectiva y por eso no vivo con miedo a los tiburones o a morir o a nada. Dios tiene el control”, agregó el sacerdote.

El P. Ryan también indicó a ACI Prensa que cuando habló con su papá, este le dijo que diera “’gracias a Dios por darte el valor que necesitabas en ese momento’. Es verdad. Sin esa gracia del coraje, no habría podido ayudar”.

Phil Mummert con su tabla mordida por el tiburón. Cortesía P. Liam Ryan

El sacerdote reconoció luego que en ocasiones es “egoísta, temeroso y cobarde. Sin embargo, en ese momento Dios me ayudó, nos ayudó.  A Dios sea la gloria. No soy un héroe, soy un pobre hombre que es amado por Dios y elegido por Él por amor”.

El P. Ryan fue ordenado sacerdote en agosto de 2019, luego de terminar sus estudios en el Seminario Redemptoris Mater de Perth, del Camino Neocatecumenal.

El presbítero australiano explicó asimismo que “también ha sido un don porque soy un sacerdote que hace surf. La idea que la gente tiene sobre los sacerdotes católicos aquí en Australia no es usualmente buena. A la gente le sorprendía ver un sacerdote surfista y” en esa oportunidad “los medios mostraron a uno que hacía algo bueno”.

“Vi claramente que Dios había hecho algo que hablaba a la gente, católicos y no católicos. De hecho Phil, quien fue mordido, no es católico y vino con su novia una vez a Misa luego de salir del hospital. Ambos vinieron a darle gracias a Dios. ¡Sorprendente!”

El sacerdote dijo también a ACI Prensa que en la oración de la mañana al día siguiente del ataque, “el Cántico de Daniel decía ‘animales salvajes, bendecid al Señor. Nunca pensé ver a un tiburón blanco en el mar y este pasaje me invitaba a darle gracias a Dios por toda la creación, a alabarlo a nombre también de este animal salvaje”.

“Sonreí cuando leí esa línea”.

Al ser preguntado sobre ¿qué se siente estar junto a un tiburón?, el P. Ryan contestó: “pues no es bonito (risas) La gente me pregunta qué tan grande era y los expertos dicen que unos 5 metros. Pero su tamaño no es lo que asusta, ¡sino lo salvaje que era!”

El sacerdote comentó finalmente que “en el agua te sientes pequeño. Recuerdo haber pensado ‘si quisiera nos come a los cuatro como almuerzo’ (risas). De todos modos, le doy gracias a Dios porque el tiburón no tenía mucha hambre”.

El aviso que se colocó en Bunker Bay alertado del ataque de tiburón ocurrido el 31 de julio de 2020. Cortesía P. Liam Ryan

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