23/01/2022

SI ESTÁS EN MÍ Y SOMOS UNO


               Sor María Consolata Betrone fue una mística italiana, nacida a principios del siglo XX y que abrazó muy pronto la vida religiosa como Clarisa Capuchina, en la ciudad de Turín. Fue bendecida con diferentes dones místicos, entre otros con manifestaciones celestiales donde Nuestro Señor le pedía que hiciera de su vida un Acto continuo de Amor; en cuanto le fuera posible y tuviera la mente disponible y no ocupada en otras cosas buenas, Jesús le insistía en que repitiera la fórmula del Acto de Amor que Él mismo había enseñado a Sor María Consolata: Jesús, María, os amo, salvad almas. 



               A través del Acto de Amor, Sor María Consolata se afianzó en el camino del amor y de la sencillez que había aprendido de Santa Teresita del Niño Jesús; cuando, siendo joven y viviendo en su casa leyó por primera vez la «Historia de un alma», quedó tan impresionada que quiso imitarla y hacer de su vida un caminito sencillo, lleno de amor.

              Siguiendo las indicaciones de su Director, el Padre Lorenzo Sales, Sor Consolata escribió un diario personal donde recogió con detalle las revelaciones con las que el Señor iluminaba su alma.  Tarea que Sor María Consolata comenzó a mediados de los años 30 y que solo interrumpiría con la grave enfermedad; de aquellas secretas confidencias entre Jesús y su alma víctima, quiero destacar unas pocas frases…

                «Jesús me revela los sufrimientos íntimos de Su Corazón provocados por la infidelidad de las almas consagradas a Él…» 

               «Mira, Consolata, Santidad significa olvido de sí mismo en todo, en los pensamientos, en los deseos, en las palabras… ¡Permíteme hacerlo todo! Yo haré todo, pero tú debes, en todo momento, darme lo que te pido, ¡con mucho amor!»

               «Si estás en Mí y somos uno entonces darás mucho fruto y te harás fuerte, porque desaparecerás como una gota de agua en el océano; Mi silencio pasará a ti, y Mi humildad, Mi pureza, Mi Caridad, Mi Dulzura, Mi Paciencia, Mi sed de sufrimiento y Mi celo por las almas que quiero salvar a toda costa.» 

               «Dime, ¿qué oración más hermosa quieres ofrecerme?… ¡Jesús, María, te amo! ¡Salvad almas, ¡Amor y almas! ¿Qué oración más hermosa podrías desear?» 

               «Jesús, María, os amo, salvad almas, abarca todo, las Almas del Purgatorio y las Almas de la Iglesia Militante; el alma inocente y el alma culpable; el moribundo, el ateo, etc… No pierdas el tiempo; recuerda que todo Acto de Amor es un alma. De todos los regalos, el mejor regalo que me puedes ofrecer es un día lleno de Amor. Deseo un Jesús María, os amo, salvad almas, ininterrumpido, desde que te levantas por la mañana hasta que te acuestas por la noche…»


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