17/01/2022

Sínodo: el cardenal Grech lucha por convencer a los obispos italianos

Fue el propio Soberano Pontífice quien supuestamente pidió al cardenal Mario Grech que apaciguara a los prelados italianos algo inquietos por el Sínodo sobre la Sinodalidad, cuya primera etapa comenzó el pasado mes de octubre.

En efecto, desde hace varias semanas se lanzó una importante consulta popular en la Península, sobre todo un revoltijo de temas, que van desde la homosexualidad hasta el celibato sacerdotal, pasando por el papel de la mujer en la Iglesia.

El secretario del Sínodo de los Obispos, deseando tranquilizar a sus cohermanos en el episcopado, afirmó: «no se pretende imponer puntos de vista particulares», el objetivo es solo «buscar juntos soluciones concertadas para lograr la plena realización del Sínodo sobre la Sinodalidad».

Consciente del malestar que provoca una consulta que podría hacer creer que la opinión es la ley, el alto prelado subrayó que el problema ya ha sido -en parte solamente- subsanado: «como ya habrán visto en el documento preparatorio, hemos eliminado el término ‘cuestionario’, para evitar cualquier malentendido sobre la consulta, que no puede ser y nunca será una encuesta».

«No», prosiguió, «en vez de multiplicar las preguntas hemos optado por concentrar todo en una única pregunta fundamental: ¿cómo una Iglesia sinodal que anuncia el Evangelio puede caminar junta, y cómo se lleva a cabo este camino en cada diócesis?» Parece que no es suficiente para disipar la niebla…

El cardenal Grech también intentó responder a las críticas: «la secretaría general del sínodo ha sido acusada de querer hacer demasiado: en realidad, solo hemos traducido en acciones el proceso descrito en distintos documentos», dijo, defendiéndose. 

Todavía era necesario responder a los temores del episcopado italiano, ante un nuevo proceso en el que ya no solo participan los obispos, sino todos los bautizados.

Las palabras del alto prelado no fueron muy convincentes, pues reconoció que «todavía no somos capaces de medir los resultados y las consecuencias de este proceso»: son muchos los prelados italianos que temen el riesgo de ver la versión italiana del sínodo convertirse en el camino sinodal alemán, es decir, un verdadero callejón sin salida y una fuente de divisiones entre los diferentes componentes del catolicismo en Alemania.

Escuchando al cardenal, el método Coué (autopersuasión) sigue siendo la mejor solución para superar las dudas que animan a la CEI: «(el sínodo) es un proyecto armonioso, animado por un gran soplo, que también podría ser un ejemplo para otras Iglesias» insistió.

Y, por si fuera poco, la verticalidad del argumento de la autoridad, sin embargo tan contraria al concepto de viaje, tan deseado por el pontífice argentino -hace acto de presencia para regresar a los descarriados y obstinados a las filas: «todo el mundo sabe con qué insistencia el Santo Padre pidió la celebración de un sínodo de la Iglesia italiana», subrayó monseñor Grech.

Este es, en esencia, el argumento desarrollado por otro porporato a principios de noviembre, Angelo Scola, patriarca emérito de Milán.

Aprovechando la publicación en inglés de una serie de entrevistas con el periodista italiano Luigi Geninazzzi, el hombre que alguna vez fue «papable» insiste en que «hay que acompañar al Papa, siempre debemos hacerlo. Seguirlo, obedecerlo, porque el Papa es el máximo punto de referencia».

¿Conseguirá el cardenal Grech convencer a los prelados italianos? Probablemente no, a juzgar por el tranquilizador discurso de clausura, el 25 de noviembre, del cardenal Bassetti quien todavía preside la asamblea de obispos durante algunos meses.

Además, para los prelados italianos, la prioridad consiste más en la elección del sucesor del presidente de la CEI, que en un camino sinodal condenado a perderse en las brumas de las marismas pontinas, que ya sabemos cuan densas son en Roma…

¿Se está levantando una ola de resistencia en la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal de Italia (CEI)? Así lo sugiere, según el diario Il Messaggero, la visita del secretario general del Sínodo de los Obispos el 23 de noviembre de 2021 a la sede de la CEI.

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