24/06/2022

Un director de recursos humanos en el Vaticano

Desde el 5 de junio de 2022, entró en vigor la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, encargada de implementar la reforma de la Curia.

Una de sus disposiciones -la que consiste en transferir la gestión del personal del Vaticano a la dirección de la Secretaría de Economía- habría pasado casi desapercibida, si la intervención del Padre Juan Antonio Guerrero Alves en Vatican News, el pasado 1 de junio, no la hubiera puesto de relieve.

A partir de ahora, el jesuita, al frente de la Secretaría de Economía desde 2019, se ha convertido en el «director de recursos humanos de la Santa Sede». Una pequeña revolución dentro del microestado ya que, hasta ahora, la gestión de los empleados del Vaticano era una de las muchas prerrogativas de la Secretaría de Estado.

Una reforma que fue dada a luz dolorosamente: el 7 de marzo, en efecto, una indiscreción de la Sección de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado advirtió sobre la creación de un órgano de dirección general de personal, anuncio que fue desmentido al día siguiente por la Oficina de Prensa, argumentando que esto era solo una hipótesis de trabajo emitida por el Consejo de Cardenales.

Sin embargo, tres meses después, la «hipótesis de trabajo» se integró a la nueva Ley Básica que rige la Curia, para gran consternación de la Secretaría de Estado.

En efecto, la decisión del soberano pontífice estuvo motivada en gran parte por el desarrollo de la investigación y del juicio por una supuesta inversión fraudulenta en un edificio de lujo en Londres: la oportunidad de regular por fin las competencias de una Secretaría de Estado cuya autonomía e independencia parecían haber mostrado sus límites con demasiada claridad.

Esto sin mencionar el hecho de que al personal del Estado más pequeño del mundo no le gustó nada la circular firmada en 2014 por el propio secretario de Estado -el cardenal Pietro Parolin- que decretaba la congelación de las contrataciones y salarios, así como la supresión de la bonificación de 500 euros, otorgada a todos los funcionarios cuando se elige un nuevo Papa…

Más allá de la transferencia de competencias a la Secretaría bajo su mando, lo que el Padre Guerrero quiere es un cambio de paradigma en la gestión de personal. Ahora, ha llegado el momento de «planificar» y «gestionar» al personal con un objetivo en mente: controlar mejor los gastos.

El jesuita menciona el necesario «fortalecimiento del profesionalismo» y destaca la «movilidad interna» de los empleados que deberán «adquirir competencias externas», con el deseo, en el futuro, de «contratar colaboradores conscientes de lo que significa trabajar para la Santa Sede».

En esta perspectiva, la Secretaría de Economía pretende iniciar una «reflexión sobre los planes profesionales» y establecer un «sistema de evaluación del trabajo de cada uno».

En unos meses, el Padre Guerrero podría incluso cambiar el sistema de remuneración de los empleados, combinando bonos por mérito y salarios fijos: algo inaudito en Roma…

Sesiones de formación, evaluaciones personalizadas, movilidad interna, bonificaciones por méritos… La transferencia de la gestión del personal de la Secretaría de Estado a la Secretaría de Economía ha aportado un soplo de modernidad en el Vaticano. Lo cual ha provocado algunas lágrimas y rechinar de dientes.

A %d blogueros les gusta esto: