Un Papa sereno y concentrado sigue los Ejercicios Espirituales / Vatican Insider

Benedicto XVI

El Pontífice ha escuchado las meditaciones del cardenal Ravasi sobre la historia como lugar de encuentro con Dios

REDACCIÓN
ROMA

La historia como lugar de encuentro con Dios y la figura del Mesías interpretada a través de algunos Salmos: son los temas principales de las dos meditaciones que predicó esta mañana el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, ante el Papa y los cardenales de la Curia. Hoy es el tercer día de los Ejercicios Espirituales, que se llevan a cabo en la capilla Redemptoris Mater del Vaticano.

 

 

El Papa, según los que tuvieron ocasión de reunirse con él, apareció sereno y relajado, pero también muy atento y concentrado. Llega a la capilla del Palacio Apostólicom, en donde permanece durante el curso de la breve pausa de las meditaciones. Con respecto a la intensa semana pasada (por la tensión acumulada y por los encuentros programados), estos días de Ejercicios Espirituales representan para Benedicto XVI un momento de serenidad. El martes, además, es el día en el que normalmente ajusta los últimos detalles de los discursos de la semana; mañana no habrá audiencia general pero de todas formas el Papa tendrá que revisar los últimos textos del Pontificado: el Ángelus del 24 de febrero y la audiencia del 27 de febrero.

 

 

El card. Ravasi, con sus reflexiones sobre los Salmos, demostró que el encuentro con Dios se da en los detalles de los eventos, marcados por el sufrimiento y por la felicidad. Una realidad –explicó la Radio Vaticana– mucho más visible con el ejemplo de la Encarnación: «La historia es y debe ser siempre el lugar del diálogo que amamos para encontrar a Nuestro Señor, Nuestro Dios. Aunque sea un terreno escandaloso, aunque sea un terreno en el que a menudo nosotros tal vez percibimos el silencio de Dios o vemos la apostasía de los hombres».

 

 

 

Así, son la esperanza y la virtud centrales para comprender que la historia no es una serie de eventos sin sentido, sino, como se ve en el libro de Job, existe por encima de ella un proyecto de Dios: «Nosotros –dijo Ravasi–, con la esperanza, estamos seguros de no estar dominados por un hecho, por un hecho imponderable. Nuestro Dios se define en Éxodo con el pronombre de primera persona “Yo” y con el verbo fundamental “Yo soy”. Entonces, es persona que actúa, que vive dentro de los hechos y es por ello que nuestra relación con él es una relación de confianza, de diálogo, de contacto. Pues bien, la esperanza nace de la convicción de que la historia no es una nomenclatura de eventos sin sentido».

 

 

La liturgia como espacio de la revelación de Dios fue el gran tema de la reflexión del cardenal Gianfranco Ravasi para los Ejercicios Espirituales del lunes. Y tiene dos dimensiones fundamentales: la vertical, la mirada hacia Dios, y la horizonta, la mirada hacia los hermanos. El purpurado subrayó que es necesario un equilibrio entre estas dos dimensiones, de lo contrario se corre el peligro de un sacralismo en sí mismo o de llevar a cabo una simple asamblea. Pero, sobre todo, la necesidad de llevar a cabo un análizis con el corazón para no transformar el culto en un rito exterior. El amor hacia los hermanos y la confesión de las propias culpas, pues, son momentos fundamentales para cruzar el umbral que conduce a la comunión con el Señor: «Para ir a la Comunión con Dios –un solo Pan, un solo Cáliz–, hay que ser un solo Cuerpo, hay que tener la Comunión entre nosotros». Incluso en vista del próximo Cónclave.

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