25/06/2022

Una pareja homosexual “predica” en una parroquia de Chicago

La antigua parroquia de San Patricio es una parroquia importante en el área del oeste de Chicago. El sacerdote que la atiende, el Padre Joe Roccasalva, presentó a los dos hombres inmediatamente después de leer el Evangelio anunciando que darían una «reflexión sobre el Evangelio» para el Día del Padre.

Una «predicación» contraria a la fe católica

Una vez en el púlpito, los dos hombres, que se describen a sí mismos como miembros de la parroquia desde hace una década, describieron su matrimonio homosexual como una «bendición» y la adopción de sus dos hijos como «milagros».

«Seamos honestos, probablemente no haya muchos padres homosexuales hablando con motivo del Día del Padre en muchas iglesias católicas de todo el mundo hoy», dijo uno de los hombres.

Entonces uno de ellos explicó: «Queríamos criar a nuestros hijos en la Iglesia católica. Pero, por otro lado, no queríamos exponerlos a la intolerancia y que ellos experimentaran vergüenza o intolerancia hacia su familia. –En otras palabras, criarlos en el respeto por el pecado.

Los hombres describieron además como un «milagro» el hecho de que hayan encontrado una comunidad que se afirma como LGBT en la antigua parroquia de San Patricio, una comunidad que se describe a sí misma como «radicalmente inclusiva», pues afirman haber experimentado el rechazo y la falta de bienvenida en otras parroquias católicas.

Una prevaricación que merece una sanción ejemplar

Al actuar de esta manera, el sacerdote no solo violó el derecho canónico, sino que promovió y permitió la promoción de un estado condenado por la Iglesia.

La doctrina católica enseña claramente, por un lado, que los actos homosexuales son pecados graves. Y, por otra parte, que las uniones homosexuales, aun reconocidas por los Estados, de ningún modo pueden ser aprobadas por la Iglesia. Por el contrario, la doctrina obliga a combatir su establecimiento por la ley.

Además, la adopción en estas uniones antinaturales es una abominación que coloca a los niños bajo la influencia de las enseñanzas y los ejemplos más perniciosos. Una abominación que el sacerdote permitió que fuera calificada ante sus fieles como un «milagro».

Cabe añadir que está prohibido que los laicos pronuncien la homilía: sin duda, por eso el sacerdote habló de una «reflexión sobre el Evangelio». Pero eso no engaña a nadie: el momento elegido para esta reflexión es el que está reservado para la homilía durante la misa.

Finalmente, quizá valga la pena recordar que en marzo de 2021, la Congregación para la Doctrina de la Fe advirtió que la Iglesia católica no tiene el poder de dar bendiciones litúrgicas a las uniones homosexuales, porque estas se oponen al plan de Dios.

¿Y ahora qué hará el arzobispo de Chicago, el cardenal Blaise Cupich? ¿Qué acción tomará contra el sacerdote culpable? ¿Qué hará para restaurar la verdad en las mentes atribuladas de los fieles?

Apostamos a que un obispo capaz de presidir una ceremonia china pagana, en mitra y capa pluvial, y usando una fórmula ajena al ritual para bendecir -lo cual está terminantemente prohibido tanto para un obispo como para un sacerdote- no hará nada, lo cual equivale a complicidad.

Un párroco de Chicago permitió que una pareja homosexual ofreciera una «reflexión» en lugar de la homilía durante la misa dominical del 19 de junio.

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