26/10/2021

“¿Y cómo quiere usted que sea el próximo Papa?“

Luis Fernando Pérez Bustamante

 ¿Y cómo quiere usted que sea el próximo Papa?“. Esa es la pregunta preferida, al menos fija, de todos los periodistas cada vez que se les ha puesto por delante un cardenal en los últimos días. Y me temo que tendremos más ejemplos de aquí a que todos entre en el cónclave. Las respuestas, a decir verdad, no varían demasiado. Siempre hay matices. Unos purpurados destacan ciertos aspectos, y otros señalan determinadas características que creen necesarias. Ya solo falta que asome uno a decirnos que lo quiere alto, rubio y listo como el que más.

A mí este juego de declaraciones no me gusta nada. Los cardenales, faltaría más, tienen en mente lo que creen mejor para la Iglesia. Y es lógico que tengan su opinión sobre como ha de ser el próximo Papa. Pero eso lo deben de hablar entre ellos y no dar un espectáculo al mundo. Sobre todo dado el hecho de que los medios andan buscando un titular espectacular para llamar la atención. Que nadie dude que pronto sabremos qué tipo de Papa querían los purpurados. Bastará ver cuál es el perfil personal del elegido. Dado que son necesarios dos tercios para la elección, parece claro que sea quien sea, será lo que la gran mayoría quiere. Y la mayoría de los cardenales, no lo dudemos,lo que quiere es un Papa bien santo, que sea totalmente dócil al Cristo celestial, el único Pastor universal de la Iglesia. Que le represente fielmente ante el mundo. Sin ocultarlo, sin desfigurarlo en nada, sin resistir ni en lo mínimo la luz y la moción del Espíritu Santo.

 

Tampoco me ha hecho ninguna gracia que haya habido algunos que estén aprovechando la situación para lanzar las típicas propuestas políticamente correctas de cara a quedar bien con el “mundo». La más manida es la cuestión del celibato. Pero esto tiene la virtud de que si el grueso del colegio cardenalicio no está por la labor de revisar ese tema, ya saben a quién no tienen que votar. Ni a quienes lo hayan propuesto antes ni a quienes crean que es el candidato de ellos.

Dado que es inevitable que los medios se acerquen a los cardenales a hacer todo tipo de preguntas, lo ideal es que los que se animen a responder aprovechen la ocasión para dar un poco de catequesis sobre lo que es la Iglesia y su doctrina. Y si al periodista no le gusta la respuesta, que se busque a otro. Por ejemplo, nos interesa que la gente sepa bien lo que es el Papa, y cuál es la función del ministerio petrino, que quién puede ser el próximo Obispo de Roma. Sin ir más lejos, es necesario que todo el mundo entienda que el Papa es sobre todo el custodio de la fe, no alguien que pueda alterar, a su antojo, el contenido del depósito de la Revelación. La doctrina católica está claramente asentada en la Escritura y la Tradición, y ha sido propuesta por el Magisterio a lo largo de los últimos 20 siglos. Que nadie espere ninguna revolución en las enseñanzas sobre la salvación, la gracia, los sacramentos, la moral, etc.

La idea de que la Iglesia tiene que adaptar sus doctrinas al mundo es radicalmente contraria a la propia Revelación. Se puede buscar la manera de transmitir mejor el mensaje, pero este ha de ser, en esencia, el mismo de siempre. Y si eso implica, como algunos creen, que las iglesias se vacían y que la Iglesia tiene menos peso social, ¡qué se le va a hacer! Cuando empezó hace 2.000 años su peso era ínfimo. El valor de la Iglesia reside más en su fidelidad a Cristo y al evangelio que en el grado de popularidad que alcance en las encuestas. Más bien habrá que pensar que cuanto más se acomode la predicación de la Iglesia al pensamiento del mundo, más vacías se quedarán las iglesias. Lógicamente.

Por tanto, si me preguntan cuál sería mi deseo de cara a lo que pueden decir los cardenales de aquí al cónclave, lo tengo claro: que hablen poco y que aprovechen la ocasión para predicar el Evangelio.

Luis Fernando Pérez Bustamante

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