24/07/2024

7 rasgos del Papa para una buena inteligencia artificial: «Se juega el futuro de la humanidad misma»

La mañana de este sábado, el Papa Francisco recibió en audiencia a los participantes en la Conferencia Internacional promovida por la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice en torno a la inteligencia artificial y el paradigma tecnocrático. La conferencia, que pretendía dar respuesta a la pregunta de «cómo promover el bienestar de la humanidad, el cuidado de la naturaleza y un mundo de paz», concluyó este sábado en Roma.

Francisco pronunció ante los presentes un discurso algo más largo de lo habitual en una audiencia privada, muestra de la «especial atención» que llamó a dedicar a la inteligencia artificial. Especialmente, dijo, ante su «influencia disruptiva en la economía y la sociedad», así como los «impactos negativos» que esta puede tener en la calidad de vida, en las relaciones entre personas y entre países o en la estabilidad internacional.

Francisco comenzó remarcando otras ocasiones en las que abordó esta temática, como su discurso ante el G7 o en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, de un modo directo.

En referencia al primero, Francisco volvió a subrayar que la inteligencia artificial «es y debe seguir siendo una herramienta en manos del hombre» y, como tal, «puede provocar grandes transformaciones, positivas o negativas«.

Incidiendo en estas últimas, el Papa remarcó que la IA «podría fortalecer el paradigma tecnocrático y la cultura del despilfarro, la disparidad entre naciones avanzadas y en desarrollo, la delegación a las máquinas de decisiones esenciales para la vida de los seres humanos».

Por ello, surge la pregunta en torno al «desarrollo y uso ético» de la misma, lo que engloba otros interrogantes como «¿Para qué sirve la IA? ¿Sirve para satisfacer las necesidades de la humanidad, para mejorar el bienestar y el desarrollo integral de las personas, o sirve para enriquecer y aumentar el ya elevado poder de los pocos gigantes tecnológicos a pesar de los peligros para la humanidad?».

Siete factores para una IA basada en la dignidad humana

Aunque la respuesta depende de «muchos factores», Francisco incidió en siete de ellos a modo de «estímulo para profundizar los conocimientos»:

1. Debe explorarse más a fondo la delicada y estratégica cuestión de la responsabilidad por las decisiones tomadas utilizando la IA; este aspecto pone en tela de juicio diversas ramas de la filosofía y del derecho, así como disciplinas más específicas.

2. Deben identificarse incentivos adecuados y una regulación eficaz, por un lado para estimular la innovación ética útil para el progreso de la humanidad y, por otro, para prohibir o limitar los efectos no deseados.

3. Todo el mundo de la educación, la formación y la comunicación debería iniciar un proceso coordinado para incrementar el conocimiento y la concienciación sobre cómo utilizar correctamente la IA y transmitir a las nuevas generaciones, desde la infancia, la capacidad crítica de esta herramienta.

4. Deben evaluarse los efectos de la IA en el mundo del trabajo. Invito a los miembros de la Fundación Centesimus Annus y a quienes participan en sus iniciativas a participar activamente, en sus respectivos ámbitos, para impulsar un proceso de recualificación profesional y la adopción de formas encaminadas a facilitar la reubicación de personas excedentes en otras actividades.

5. Es necesario examinar cuidadosamente los efectos positivos y negativos de la IA en la seguridad y la privacidad.

6. Es necesario considerar y explorar en profundidad los efectos sobre las capacidades relacionales y cognitivas de las personas, y sobre sus comportamientos. No podemos aceptar que estas capacidades sean reducidas o condicionadas por una herramienta tecnológica, es decir, por quienes las poseen y las utilizan.

7. Por último… debemos recordar el enorme consumo de energía necesario para desarrollar la IA.

Francisco concluyó su mensaje recordando que «es en el frente de la innovación tecnológica donde se jugará el futuro de la economía, de la civilización y de la humanidad misma». «No debemos perder la oportunidad de pensar y actuar de una manera nueva, con la mente, con el corazón y con las manos, para orientar la innovación hacia una configuración centrada en la primacía de la dignidad humana«, agregó.

PUBLICADO ANTES EN «RELIGIÓN EN LIBERTAD»