«Nos tenemos que acostumbrar a que la vida de la prisión está incorporada en la vida diocesana», dijo el cardenal Cobo, arzobispo de Madrid. Aseguró que «la Navidad es un periodo especialmente sensible para los internos, porque les duele pasar estos días lejos de sus familiares y la gente a la que quieren». Y comentó que los presos cristianos celebran semanalmente la Misa y son una comunidad viva y orante.
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