02/08/2021

El lío en el que se ha metido el Papa:UN TIRO EN EL PIE (y una Iglesia “en huída”)

 

TOMADO DEL BLOG ARGENTINO «CATAPULTA»

Como bien se sabe, Bergoglio es un resentido que padece ataques de histeria y pataletas que dejan completamente de lado la misericordia que suele invocar, hipócritamente desde luego.

La última demostración de estas taras es el ataque a la Misa tradicional, la cual fue suprimida de hecho, cargándose el Motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI.

Sobre este acto despótico, dice la Fraternidad Sacerdotal San Pío X:

«Si, como es de temer, se hiciera una limitación al motu proprio de Benedicto XVI, sería un acto abusivo. Y puesto que estaría dirigido contra el bien común de la Iglesia, sería nulo en sí mismo. Aunque la Fraternidad San Pío X no se vea afectada por este asunto, lamentaría profundamente tal limitación, porque constituiría un retroceso en el camino de regreso a la Tradición que retrasaría la solución de la crisis de la Iglesia iniciada por el Concilio Vaticano II y sus calamitosas reformasen particular en el campo de la liturgia»

Poco hay que agregar a este sobrio comunicado. Pero me permito unas apostillas:

1)Está claro que Bergoglio pretende es que se lo tenga como el fundador de una iglesia que no es para nada católica, apostólica y romana. De allí el empeño en liquidar todo cuanto de bueno puedan tener los documentos de los Papas anteriores, hoy considerados “conservadores”. Para esta maniobra es suficiente exaltar a Amoris laetitia, por ejemplo, junto con las otros insufribles y mamotréticos engendros que elaboran sus escribas. Sin olvidar por cierto su delirante llamado a “la conversión ecológica”.

2)Se nos refriega hasta el cansancio que se precisa una Iglesia “en salida”, cuando la cruda realidad señala que estamos frente a una Iglesia “en huída” y baste ver lo que sucede en países como Alemania.

3)Por eso me animo a pronosticar que esta medida despótica no encontrará mayor acatamiento. Por el contrario -y Dios así lo quiera- es muy probable que la asistencia a las “misas prohibidas” aumentará y que la iglesia bergoglista solamente contará con la adhesión de aquellos a quienes la poderosa maquinaria mediática les ha lavado el cerebro, quitándole capacidad de resistencia. Entrampado en sus lucubraciones, Jorge Mario Bergoglio se ha pegado un tiro en el pie: ya no tendrá fieles, sino secuaces.

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