20/08/2022

Francia: el redescubrimiento del esplendor del Retablo de Issenheim

Este museo cuenta con una de las obras maestras del arte occidental: el Retablo de Issenheim, un impresionante políptico esculpido por Nicolás de Haguenau hacia 1510 y pintado por Mathias Grünewald entre 1512 y 1516. El Retablo ha recuperado su esplendor original, gracias al magistral trabajo realizado por un equipo de restauradores.

A tiro de piedra del convento, los visitantes podían, hasta hace no mucho, observar los últimos retoques realizados por Anna Brunetto, especialista mundial en restauración láser, apoyada en el marco de madera de uno de los cuadros que componen la obra. El progreso se hacía milímetro a milímetro, y consistía en ir quitando las sucesivas capas de pintura añadidas al marco con el tiempo y encontrar los colores originales.

«La complejidad es encontrar el equilibrio entre las partes que quieres quitar y las que quieres conservar», explicó la italiana de 52 años. El Retablo de Issenheim, compuesto por diez cuadros, presenta episodios de la vida de Cristo y de San Antonio, así como ocho relieves esculpidos.

Una restauración de más de cuatro años

La obra maestra se había visto afectada por capas de barniz depositadas sucesivamente, oscurecidas o amarillentas por el paso del tiempo, y manipulaciones realizadas durante la Revolución Francesa y las dos guerras mundiales, para mantenerla a salvo, que alteraron los marcos y soportes de tilo.

Tras varias operaciones superficiales, hasta la última realizada a principios de los 90, se necesitaba una restauración completa. Esta última se llevó a cabo durante más de cuatro años y medio, principalmente dentro del museo, pero también en París (para las esculturas) y Vesoul (para ciertos marcos). Esta restauración costó 1.4 millones de euros, financiada en un 80% por mecenazgo.

La restauración movilizó dos equipos, diez personas a cargo de las esculturas, bajo la dirección de Juliette Lévy, y veintiún personas para las pinturas, dirigidas por Anthony Pontabry, quien expresó su satisfacción por la amplitud del trabajo realizado.

«Hay cinco siglos de pátina en las pinturas, por lo que hay una ligera metamorfosis de color, pero creo que estamos muy, muy cerca de lo que hizo Grünewald», declaró el restaurador de 75 años.

El Retablo de la Vida de Cristo y de San Antonio

Entre 1512 y 1516, los artistas Nicolas de Haguenau (para la parte esculpida) y Grünewald (para los paneles pintados) crearon el famoso retablo para la comandancia de los Antoninos de Issenheim, pueblo situado a unos veinte kilómetros de Colmar. Este políptico, que adornaba el altar mayor de la iglesia del convento de Issenheim antes de la Revolución, fue encargado por uno de los superiores de la orden, Guy Guers, preceptor de la comandancia desde 1490 hasta 1516.

Fundada alrededor de 1300, la comandancia de Issenheim pertenece a la orden de San Antonio que nació a finales del siglo IX en un pueblo del Dauphiné. La orden de los Antoninos tenía como objetivo tratar a los pacientes que padecían el fuego sagrado o fuego de San Antonio, un auténtico flagelo en la Edad Media. Esta enfermedad ligada a la ingestión de cornezuelo del centeno, un parásito de este cereal, provocaba una contracción de los vasos sanguíneos que podía provocar necrosis de las extremidades.

Para ayudar a los enfermos, los Antoninos les servían pan de buena calidad y preparaban el saint-vinage, una bebida a base de vino en la que los monjes maceraban plantas y remojaban reliquias de San Antonio. También producían un bálsamo de hierbas con propiedades antiinflamatorias.

La comandancia de Issenheim adquirió gradualmente una riqueza considerable, como lo demuestran las numerosas obras de arte que encargó y financió. El Retablo está entre ellas. Permaneció en este establecimiento religioso hasta la Revolución y para evitar su destrucción, fue trasladado a Colmar, a la Biblioteca Nacional del Distrito, en 1792. Fue trasladado en 1852 a la iglesia del antiguo convento de los dominicos de Unterlinden, donde era la joya del museo.

Además del Retablo, el museo Unterlinden ofrece un recorrido que abarca casi 7,000 años de historia, desde la prehistoria hasta el arte del siglo XX. Este viaje en el tiempo, a través de colecciones enciclopédicas, permite descubrir los múltiples aspectos de la arquitectura del museo. En el claustro gótico se presenta el arte de la Edad Media y el Renacimiento, con obras de Martin Schongauer, Hans Holbein y Lucas Cranach.

Museo Unterlinden, Place Unterlinden, 68000 Colmar – 03 89 20 15 50

Miércoles a lunes: 9 a 18 hs. Martes: cerrado. Cierre de palcos 30 minutos antes del cierre del Museo.

Ubicado en un antiguo convento de dominicos fundado en 1252, el museo Unterlinden de Colmar presenta una notable colección de esculturas y pinturas de finales de la Edad Media y el Renacimiento. El claustro gótico, construido entre 1280 y 1289, sería el más completo de Alsacia en la actualidad.

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