29/11/2021

Hungría-Eslovaquia: no hay que preguntarse qué dice el Papa, sino a quién se lo dice

En el blog de Aldo Maria Valli del 16 de septiembre, se publicaron estas palabras de un «joven sacerdote» sobre el tema del «matrimonio para todos»: «El Papa, después de haber repetido con razón que la Iglesia está en contra del matrimonio homosexual porque no tiene poder para cambiar los sacramentos, dijo una atrocidad como si fuera un hecho, refiriéndose a la ley francesa sobre el reconocimiento de las uniones civiles.

Esto fue lo que dijo: ‘Hay leyes que intentan mejorar la situación de muchas personas de diferente orientación sexual. Es importante ayudarlos. Si una pareja homosexual quiere llevar una vida en común, los estados tienen la posibilidad civil de apoyarlos, de darles seguridad en materia de herencia y salud. Los franceses tienen una ley sobre este tema».

«¡Y bien! Se trata del certificado de defunción de la batalla que la Iglesia siempre había librado contra los Dico [DIritti e doveri delle persone stabilmente COnviventi; derechos y deberes de las personas que viven en pareja estable. NDT] o el PACS, ya que la unión entre personas del mismo sexo es reconocida como un ‘bien’ y, por lo tanto, como tal, también debe estar protegida por la ley».

El papado humillado

En la Nuova Bussola Quotidiana del 17 de septiembre, Luisella Scrosati expresó su indignación: «¿Cómo es posible que un Papa contradiga abiertamente la cuestión de las uniones civiles que ya ha sido establecida por el Magisterio, permitiendo que prevalezcan sus opiniones personales?»

Y añade: «Más de ocho años después de la elección del Papa Francisco, es sobre todo el papado el que es humillado. […] El Papa ya no es el guardián de la fe, ni quien confirma a sus hermanos, sino el que actúa según sus propios deseos y su propia sensibilidad y exige ser obedecido, sin preocuparse por mostrar su continuidad con sus hermanos predecesores. […]

«Es una humillación también para la Iglesia, que se ve reducida a un partido político mediocre, en busca del consenso mediático, y ya no de Cristo. […] El Soberano Pontífice es el primero que debe renunciar a sí mismo para tener el pensamiento de Cristo. Como cualquier cristiano, más que cualquier cristiano, el Papa ya no se pertenece a sí mismo.

«Y siempre que pone su propia opinión por encima de la de Cristo, está traicionando la voluntad del Señor, su misión y a toda la Iglesia».

El lunes 20 de septiembre, en el sitio Monday Vatican, Andrea Gagliarducci también examinó la ambigüedad de las respuestas del Papa a los periodistas: «No es necesaria una conferencia de prensa en el avión para confirmar el enfoque pragmático del Papa Francisco sobre las cuestiones teológicas.

«Pero la conferencia de prensa durante el vuelo de regreso de Hungría y Eslovaquia aclaró algunos aspectos del enfoque del Papa sobre estos temas teológicos. Una pregunta, en particular, abordó el tema de la comunión dada a los políticos católicos que apoyan el aborto de diversas formas. Esta es una cuestión divisoria en Estados Unidos. […]

«Y la respuesta dice mucho sobre el modus operandi del Papa. El Papa Francisco no negó la gravedad del aborto. Dijo, como ha subrayado varias veces antes, que el aborto es como «contratar un sicario». Reafirmó la verdad «científica» de que existe una vida humana desde el momento de la concepción.

«Destacó que quien asesina está fuera de la comunidad, y por eso, excomulgado. En resumen, no puede recibir la comunión. Pero no quiso ahondar en el meollo del asunto. Incluso dijo que definir si se debe o no dar la comunión pertenece a la casuística. Y señaló que esta casuística es teología, mientras que la pastoral es la vida y la teología juntas.

«No dijo si había que dar o no la comunión. Dijo que todos deben estar acompañados de compasión y ternura. Recordó que la comunión eucarística es un regalo, no una recompensa para las personas perfectas, pero no quiso aclarar su posición sobre el tema. Y no lo hará jamás».

Y añade muy acertadamente: «El Papa Francisco ciertamente no es una persona del centro. Toma un punto de vista y lo empuja hacia adelante, confiando en el hecho de que él está al mando. Por un lado, están los que llevan las posiciones doctrinales al extremo y las convierten en una cuestión de principios. Por otro lado, quienes hacen una cuestión de principio de la relatividad de las posiciones doctrinales».

– Claramente, estos últimos hacen un absoluto de la relatividad de la doctrina. Podemos adivinar fácilmente hacia dónde se inclina el Papa jesuita.

Decir a cada uno lo que quiere escuchar

El sitio argentino The Wanderer, retomado por Aldo Maria Valli el 20 de septiembre, ve en esta actitud del Papa una marca de su lógica peronista: «Durante un breve encuentro privado con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el Papa declaró: ‘La familia es el padre, la madre, los hijos, ¡punto final!’ Orbán afirmó sentirse conmovido por las palabras del pontífice y dijo que estas palabras confirmaban su política.

«¡Pobre ingenuo! ¡No sabe lo que es tratar con un peronista! Algunas horas más tarde, en una entrevista de prensa en el vuelo de regreso a Roma, Francisco dijo que el sacramento del matrimonio es entre un hombre y una mujer, pero para quienes prefieren las uniones homosexuales, los estados deben garantizar el derecho a la unión civil.

«Al final, todo se reduce a una cuestión de semántica. El Papa, como siempre, le dice a cada uno lo que quiere escuchar».

– Por tanto, lo importante no es tanto el contenido de sus declaraciones, sino el interlocutor a quien las dirige.

Según The Wanderer, es «difícil entender la lógica del Papa Francisco: no encaja en las categorías religiosas. Se mueve en el ámbito religioso pero sin las limitaciones de la religión, en una especie de versión personal de lo que se debe hacer, una versión que cambia constantemente.

«Y este comportamiento, nuevamente, es típico de la política, donde los partidarios de un líder controlan constantemente qué pensar y qué hacer en un momento dado, dependiendo de lo que ordene el líder.

«Este sentimiento de imprevisibilidad es típico de la realpolitik moderna. Nunca se puede estar seguro, porque la «ortodoxia» cambia constantemente, según el capricho del líder».

Y aplica esta actitud tan dócil a las conferencias episcopales: «Hoy, los obispos adormecidos que pueblan la mayor parte de la Iglesia han adoptado, como su primera y prioritaria función episcopal, la práctica de olfatear el aire a diario en busca de los aromas que emanan del Romano Pontífice, para saber en qué dirección va la ortodoxia y no perder sus posiciones, incluso a costa de la vida y la fe de sus ovejas».

Un papado secularizado

Siempre dispuesto a identificar la compleja personalidad del Papa, Stefano Fontana ofrece en la Nuova Bussola Quotidiana del 29 de septiembre el siguiente análisis:

«Frases ambiguas, intervenciones instintivas no suficientemente consideradas, posiciones teológicamente muy cuestionables… y así sucesivamente: hablamos de una ‘humillación’ del papado, de ‘confusión’ en las palabras del Papa, de ir más allá del ‘límite de la decencia’.

«Todas estas críticas, si las sintetizamos, se centran en un punto: Bergoglio está por encima de Francisco. La persona de Bergoglio, con su forma de ser, de hacer, de comunicarse, está por encima del papado del que ha sido investido.

«Después de convertirse en Francisco, Bergoglio siguió siendo Bergoglio, con su idiosincrasia, sus excentricidades, sus prejuicios, sus aversiones instintivas, su forma de pensar… en fin, con toda su historia personal. […] En lugar de hablar como Papa, Bergoglio habla y actúa como Bergoglio».

Ahora bien, según Stefano Fontana, «es precisamente la teología católica contemporánea la que sostiene que el papado debe pasar por la persona del Papa, es decir, Francisco debe pasar por Bergoglio. Hubo un tiempo en que se creía que una vez elegido Papa, el Papa debía pensar y hablar como Papa, dejando de pensar y hablar como antes.

«En efecto, a la investidura papal se le daba un significado trascendente en relación con la inmanencia de la persona investida. […] Pero, hoy, la teología católica dominante ya no piensa de esa manera. Cree que la fe cristiana y la vida de la Iglesia son un proceso histórico y que toda vida en el Espíritu no viene de afuera, sino que pasa por lo concreto de la historia.

«Por tanto, es imprescindible seguir siendo Bergoglio para ser Papa, porque el papado no es algo que esté ‘por encima’ o ‘más allá’ del hombre Bergoglio, sino que el Espíritu abre caminos de autocomunicación precisamente desde esta biografía individual. […] En lugar de que Francisco ‘levante’ a Bergoglio, es Bergoglio quien ‘tira’ a Francisco hacia abajo».

– En otras palabras, estamos siendo testigos de una secularización del pontificado soberano.

A su regreso de su viaje a Hungría y Eslovaquia del 12 al 15 de septiembre de 2021, el Papa Francisco respondió a las preguntas de los periodistas en el avión. Varias de sus respuestas provocaron severos comentarios en Italia.

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