11/08/2022

Incendio obliga a Monjes de Santo Domingo de Silos a salir del convento tras 2 siglos

, 25 Jul. 22 (ACI Prensa).-
Por primera vez desde 1835, los monjes del Monasterio de Silos, origen del canto gregoriano en España, se han visto obligados a abandonar el recogimiento de sus celdas. Esta vez no ha sido por decisión política de los enemigos de la Iglesia, sino por precaución ante el fuego. 

Al menos ocho edificios del pueblo han sido destruidos por el paso de las llamas que están arrasando los terrenos circundantes a la localidad de Santo Domingo de Silos, y más de 500 personas han sido desalojadas. 

En declaraciones a ACI Prensa, los monjes han explicado que han sido acogidos en la hospedería del monasterio benedictino femenino de Santa María, en la cercana localidad de Aranda de Duero. 

Dado que el convento en sí no ha sido afectado por la llamas, las autoridades han permitido volver en la mañana de este lunes a cuatro monjes al monasterio para atender la hospedería. 

Los monjes han mostrado su preocupación por los vecinos del pueblo, que también se han visto obligados a salir de sus casas, y su desolación por los destrozos causados por el fuego tanto en el pueblo como en el entorno natural y los negocios agrícolas y ganaderos. 

Desamortización de Mendizábal

La salida de los monjes de su cenobio no sucedía desde que el poderosísimo ministro Juan Álvarez de Mendizábal puso en marcha un proceso de expropiación forzosa de los bienes eclesiásticos, para poder sostener la guerra contra los tradicionalistas carlistas frente a los liberales partidarios de Isabel II.

La llamada Desamortización incluyó la expulsión de toda orden religiosa que no se dedicara directamente a la caridad y, contra el argumento esgrimido para su puesta en marcha, ni recaudó los fondos pretendidos ni propició un reparto de tierras. Más bien impulsó el latifundismo, en especial en el sur de España. 

Presencia monacal desde hace más de un milenio

Los orígenes del monasterio se remontan a un documento del año 954 en el que se nombra por primera vez el entonces conocido como Monasterio de San Sebastián de Silos. 

Debido a la acción violenta de Almanzor, el monasterio cayó en desgracia hasta la llegada del monje Domingo Manso que había sido prior del monasterio de San Millán de la Cogolla en La Rioja. 

Bajo su dirección, se construyó la iglesia románica y un claustro que aún perdura. A su muerte, el monasterio tomó su nombre. Allí fue bautizado en 1170 el que luego sería reconocido como Santo Domingo de Guzmán. 

En el siglo XVIII se sustituyó la iglesia románica por una barroca de cruz griega, que es la que aún existe y un nuevo claustro. 

La Desamortización de Mendizábal supuso, además de la expulsión de los monjes, la pérdida de un importante patrimonio artístico religioso y de su archivo histórico. Casi medio siglo después, en 1880 un grupo de monjes benedictinos expulsados de Francia llega al monasterio y restaura su vida de oración y trabajo.

Desde entonces, este monasterio ha sido el origen de varias fundaciones en España, incluida la de la abadía de la Santa Cruz en el Valle de los Caídos. 

En 1970 un pavoroso incendio lo redujo a cenizas. Los trabajos de restauración dejaron el monasterio prácticamente como se puede contemplar en la actualidad.

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