24/07/2024

Jordi Pujol, 94 años, en el funeral de su esposa, habla de la fe: «No estoy contento conmigo mismo»

Pasan las glorias del mundo y la muerte a todos iguala. Jordi Pujol concentró todo el poder de la Generalitat de Cataluña de 1980 a 2003, y hacía y deshacía políticas en Madrid.

Este martes, en el funeral de su esposa, Marta Ferrusola, fallecida el lunes con 89 años, tras sufrir ella varios años de deterioro cognitivo grave, Pujol improvisó un discurso ante unas 500 personas, poderosas (algunas ex-poderosas), la mayoría ligadas a la clase política convergente y las grandes familias de Cataluña, diputados, alcaldes… y habló de la fe, la esperanza, la caridad, las virtudes cristianas, reconociendo, a sus 94 años, no estar muy satisfecho de como ha vivido esa fe.

Es verdad que uno tiende a hablar bien de los muertos, y más de las esposas. También hay una sana tendencia a no tomarse muy en serio lo que dicen los políticos, ni siquiera los expolíticos. Pero a cierta edad, con la muerte en el horizonte, tiene sentido escuchar a quien dice que piensa en el sentido de lo que ha vivido.

Cuando se declaró, le dijo que él era «hombre de fe»

Pujol recordó que, cuando él le pidió matrimonio, le advirtió de que para él una prioridad básica era Cataluña y que se quería dedicar a ello (es decir, a la política) y ella aceptó. También le dijo en ese momento que él era un hombre de fe, aunque lamentó en el funeral: «No estoy contento conmigo mismo. La he llevado [la fe] hasta ahora mismo con imperfección, insuficiencia. Estoy seguro de que ella lo ha hecho mucho mejor que yo».

Estas cosas, con 94 años, suenan con más sinceridad que una simple humildad de cortesía.

Pujol considera que ella le ayudó a ser fiel a sí mismo y ha dicho que él también la ayudó a ser fiel a sí misma. Después, considerando estar en el final de su camino, dijo: «Ella, con plenitud. Yo no estoy tan seguro de mí mismo». Ha deseado que Ferrusola pueda seguir velando por él y ayudándole (desde la otra vida).

Ella pedía ser recordada en su fe

Leyó unas palabras de la difunta, en las que ella pedía: «Recordadme como mujer, madre, abuela, hermana e hija. Como amiga. En mi catalanidad y en mi fe«.

«Se veía venir que estaba muriendo, pero me ha cogido un poco por sorpresa», dijo Pujol. Había pensado en hacer «un buen discurso», pero admitió que lo estaba improvisando porque la muerte le había conmocionado.

De su mujer destacó que «que amó mucho a Cataluña, siempre muy fiel a nuestra idea del país y de lo que teníamos que hacer; y también fiel a la religión, en el cristianismo«, especificó él.

«Parece que supimos vivir la fe», improvisó, enumerando las tres virtudes teologales, que ha citado otras veces cuando habla de la fe: «la fe, la esperanza y la caridad..

«Estoy más tranquilo respecto a Marta que respecto a mí mismo», dijo, sobre su vivencia cristiana. «Ella lo ha hecho mucho mejor que yo«.

Ferrusola fue la «primera dama» de Cataluña durante 23 años y ejerció como tal. El funeral ha servido para que muchos antiguos correligionarios pudieran presentar su respeto al anciano Pujol. Se cantó el Virolai (el himno a la Virgen de Montserrat, compuesto por el poeta romántico mosén Cinto Verdaguer) y Els Segadors (este es un himno puramente político y no muy edificante, según como se entienda el «golpe con la hoz» del estribillo).

Entre las personalidades en el funeral estuvieron:

– El presidente del Parlament, Josep Rull, veterano de Convergència,
– Artur Mas, que fue President de la Generalitat,
– el exconseller Quim Forn,
– la expresidenta del Parlament Núria de Gispert,
– los exconsejeros Felip Puig , Meritxell Borràs, Jaume Giró y Violant Cervera.
– El exconseller de Agricultura de su gobierno, Joan Vallvé; pesos pesados ​​de Convergència como David Madí; personalidades como Magda Oranich y Víctor Terradellas, el exresponsable convergente de relaciones exteriores; el exjefe de prensa de Mas, Joan Maria Piqué; el ex líder del PDECat, David Bonvehí, y el diputado de Junts Antoni Castellà.
– el presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta, con los vicepresidentes Rafa Yuste y Elena Fort;
– el actual conseller de Interior en funciones, Joan Ignasi Elena, y el secretario del Govern, Xavier Bernadí,
– el economista Xavier Sala Martín y el escritor Vicenç Villatoro.

Al velatorio el día antes acudieron, además de políticos del entorno de CiU, personalidades de otros partidos: José Montilla (del PSC, que fue presidente de la Generalitat), el presidente de Foment del Treball y ex diputado de CiU, Josep Sánchez Llibre, los consellers Joaquim Nadal y Carles Campuzano (ERC), el exconseller en el tripartito por el PSC Antoni Castells; la presidenta de Junts, Laura Borràs; el presidente del grupo parlamentario de Junts, Albert Batet; el portavoz de la misma formación, Josep Rius, y la expolítica convergente Marta Pascal.

Todos estos poderosos (y expoderosos) escucharon a Pujol plantearse, sobre su vida cristiana: «No estoy contento conmigo mismo. La he llevado [la fe] hasta ahora mismo con imperfección, insuficiencia».

Ferrusola, como toda la familia Pujol (su esposo e hijos) fue procesada por temas de impuestos y herencias en la Audiencia Nacional, aunque finalmente a ella se la excluyó del proceso por su deterioro cognitivo. Los juicios por corrupción en la familia Pujol, que se presentaba como numerosa, trabajadora y modélica, golpearon a todo el partido, CiU se desmanteló y su espacio político ha intentado ser ocupado por distintas formaciones con siglas más o menos evanescentes (Junts, PdCat, etc…)

PUBLICADO ANTES EN «RELIGIÓN EN LIBERTAD»