13/08/2022

Notre-Dame de París: luz verde a la masacre interior

El llamamiento solemne de un centenar de personalidades -incluidos Stéphane Bern, Alain Finkielkraut y Pierre Nora- lanzado conjuntamente en las columnas de Le Figaro y de la Tribune de l’art, el 7 de diciembre de 2021, no logró nada: los veinte «expertos» de la Comisión Nacional del Patrimonio y la Arquitectura (CNPA) decidieron aprobar los principales aspectos del controvertido proyecto de remodelación interior de la catedral.

Sin embargo, los firmantes del artículo no escatimaron esfuerzos para tratar de inclinar la balanza en la dirección del buen gusto y el sentido común: «lo que el fuego no tocó, la diócesis lo quiere destruir», intentaron explicar, aunque en vano.

En la mira de estos especialistas en arte y patrimonio francés está «el proyecto de bancas desmontables, iluminación que cambia según las estaciones, videoproyecciones en las paredes, etc. Es decir, los ‘dispositivos de mediación’ de moda que encontramos en todos los proyectos culturales ‘inmersivos’ donde la necedad muchas veces se disputa con el kitsch», denunciaron.

Y advirtieron: «respetemos el trabajo de Viollet-le-Duc, el trabajo de los artistas y artesanos que se esforzaron para ofrecernos esta joya, y los principios patrimoniales de un monumento histórico».

Unos días antes, fue el Daily Telegraph el que advirtió contra un «Disneyland políticamente correcto». «Es como si Disney entrara a Notre-Dame», bromeó el arquitecto, urbanista y crítico Maurice Culot, tras ver los planos.

«Lo que proponen hacer en Notre-Dame nunca se haría en la Abadía de Westminster o en San Pedro en Roma. Es una especie de parque temático, muy infantil y trivial dado el tamaño del lugar», lamentó.

Estas opiniones de expertos no han logrado sensibilizar a los miembros de la CNPA: «los expertos dieron una opinión favorable sobre el programa de remodelación interior», anunció el 9 de diciembre el Ministro de Cultura, que supervisa la reconstrucción de este monumento parisino parcialmente destruido por el incendio de su estructura de madera, el 15 de abril de 2019.

Un magro premio de consolación, es que la Comisión del Patrimonio expresó «dos reservas»: la primera se refiere a la reubicación de las estatuas de los santos en las capillas, y la segunda a las bancas con ruedas equipadas con velas, especificó el ministerio.

Escritas en 1831, estas líneas de Víctor Hugo -que muestran cómo el mal gusto no es exclusivo de una época, aunque el siglo XXI parezca ser experto en la materia- no han perdido ni un ápice de su actualidad:

«Sin duda, sigue siendo un edificio majestuoso y sublime hoy la iglesia de Notre-Dame de París. Pero por muy hermoso que se haya conservado, a medida que envejece, es difícil no suspirar, no indignarse por la degradación, por las innumerables mutilaciones a las que el tiempo y los hombres han sometido simultáneamente al venerable monumento. (Notre-Dame de Paris)

Los miembros de la Comisión Nacional del Patrimonio y la Arquitectura (CNPA) aprobaron el proyecto de remodelación interior de la catedral el jueves 9 de diciembre de 2021. Las turbulencias que actualmente sacuden a la diócesis de París impidieron temporizar un tema tan controvertido.

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