13/08/2022

Pakistán: un cristiano condenado a muerte por blasfemia

El 15 de junio de 2017, la policía abrió una investigación contra Ashfaq Masih, quien fue detenido tras una discusión con un musulmán, cliente de su taller de reparación de bicicletas. La familia del cristiano afirma que el cargo de blasfemia fue solo un pretexto utilizado por el cliente, Muhammad Irfan, para evitar pagar por el trabajo realizado.

Desde 2017, la esposa de Masih y su hija de ocho años esperaban la sentencia del juez asociado Khalid Wazir. A pesar de las declaraciones de inocencia del hombre, el jurado impuso la pena de muerte. Se teme que el hombre sea ejecutado o, como ha ocurrido en el pasado, que sea víctima de una ejecución extrajudicial -incluso en prisión- realizada en nombre de la ley de blasfemia.

AsiaNews entrevistó al presidente de Voice for Justice, Joseph Jansen, quien señala que la sentencia de muerte de Masih es motivo de temor para toda la comunidad cristiana paquistaní, especialmente para las «víctimas de otros casos de blasfemia y sus familias».

La mayoría de las acusaciones, continuó, son «falsas o están relacionadas con venganzas y disputas personales, en lugar de episodios genuinos de difamación» del profeta o de la religión islámica.

Además, en algunos casos, las denuncias desencadenan reacciones violentas de turbas enfurecidas, que buscan tomarse la justicia por su mano y atacan a los imputados y los lugares donde habitan, causando gravísimos daños. Pero quienes hacen acusaciones falsas, manipulan o tergiversan los hechos «quedan impunes en gran medida».

Una opinión compartida por el activista cristiano Ashiknaz Khokhar quien afirma que ahora es común que los tribunales de primera instancia dicten sentencias (de muerte) a los acusados ​​que comparecen en casos de blasfemia, incluso «en ausencia de pruebas o si está claro que son inocentes».

«Esto está relacionado con la falta de seguridad en los tribunales y la presión que ejercen los grupos extremistas [islámicos] sobre los jueces durante las audiencias», explica. Es bien sabido que «la mayoría de los casos de blasfemia se registran con acusaciones falsas para dirimir disputas personales», concluye el experto.

«El gobierno debe tomar medidas enérgicas para acabar con el mal uso de las leyes islámicas y proteger a los ciudadanos», concluye. Lo cual, lamentablemente, no sucederá en un futuro cercano, porque la presión mencionada anteriormente puede volverse entonces contra los magistrados, o incluso contra los legisladores, como ya ha ocurrido anteriormente en otros intentos de moderación.

Un tribunal de Lahore, Pakistán, condenó al cristiano Ashfaq Masih a muerte en la horca por blasfemia. La sentencia, dictada el 4 de julio de 2022, está relacionada con un incidente que tuvo lugar hace poco más de cinco años, cuando, según la acusación, Masih habría difamado a Mahoma al afirmar que Jesucristo es el único profeta.

A %d blogueros les gusta esto: