20/08/2022

Reseña de prensa: Joe Biden y Francisco, aborto y comunión (2)

La pusilanimidad de los obispos estadounidenses

El 17 de noviembre, se dio a conocer el tan esperado documento de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, titulado: «El Misterio de la Eucaristía en la Vida de Jesucristo». Pero, como señaló FSSPX.Actualidad en un artículo al respecto: «Este texto evita cualquier referencia explícita a la cuestión de si los obispos y sacerdotes deben negar la comunión a las figuras públicas que no están de acuerdo con la enseñanza católica sobre el aborto y otras cuestiones morales.

«Tal y como anticipó el cardenal Roger Mahony, obispo emérito de Los Ángeles y prelado ‘progresista’, el texto se neutralizó y se volvió ‘plano’, según su expresión. Y añadió que pronto sería olvidado.

«Con el documento, los obispos aprobaron un plan estratégico para una campaña de avivamiento eucarístico de tres años, que incluirá la elaboración de nuevos materiales educativos, la capacitación de líderes diocesanos y parroquiales, el lanzamiento de un sitio web dedicado a la renovación y el despliegue de un equipo especial de 50 sacerdotes para predicar sobre la Eucaristía.

«La campaña culminará con un Congreso Eucarístico Nacional en julio de 2024 en Indianápolis. Este congreso será el primero de su tipo en Estados Unidos en casi 50 años.

Quizá para excusar esta pusilanimidad en la afirmación de las reglas católicas sobre la negación de la comunión, los obispos estadounidenses dan algunas indicaciones muy generales: «Como la Iglesia siempre ha enseñado, una persona que recibe la Sagrada Comunión mientras está en estado de pecado mortal, no solamente no recibe la gracia del sacramento, sino que comete el pecado de sacrilegio al no mostrar la reverencia debida al Cuerpo y la Sangre de Cristo».

Y añaden: «Si un católico, en su vida personal o profesional, rechazara a sabiendas y obstinadamente las doctrinas definidas de la Iglesia, o repudiara a sabiendas y obstinadamente su enseñanza definitiva sobre las cuestiones morales, disminuiría gravemente su comunión con la Iglesia».

Por lo tanto, «la recepción de la Sagrada Comunión en tal situación no estaría de acuerdo con la naturaleza de la celebración eucarística, y habría que abstenerse de ella». -En resumen, es mejor que los políticos proaborto se abstengan por sí mismos, a que un sacerdote (o un obispo) les tenga que negar la comunión.

La duplicidad del Papa

Cabe reconocer que esta falta de coherencia por parte de los obispos estadounidenses es alentada en las altas esferas por la actitud ambigua del Papa Francisco. Como señala el filósofo argentino José Arturo Quarracino, compatriota del Papa, y sobrino del cardenal Antonio Quarracino, su predecesor al frente de la arquidiócesis de Buenos Aires.

Marco Tosatti retoma su artículo titulado «La misericordia esquizofrénica del Vaticano en materia de aborto», en su blog Stilum Curiæ, el 17 de noviembre. Dice: «Las reuniones amistosas, cálidas y alegres del Papa Bergoglio en el Vaticano con dos de los más grandes defensores y promotores del genocidio prenatal, Nancy Pelosi y Joe Biden, hace unos días expusieron la actitud esquizofrénica del pontífice reinante sobre el tema del aborto. 

«Esta doble actitud era perceptible desde el comienzo del pontificado de Bergoglio, pero durante el vuelo de regreso de Bratislava a Roma en septiembre pasado, se hizo evidente la ambigüedad personal y la confusión que él mismo siembra sobre este tema.

«Una ambigüedad y una confusión fríamente calculadas que le permiten hacerse ver como un auténtico cristiano -en teoría- y al mismo tiempo partidario del aborto -en la práctica diaria- y, sobre todo, en el mundo de la alta política. Manipulando hábilmente el lenguaje y los gestos significativos».

Y el autor precisa el modus operandi de esta duplicidad: «Por un lado, nuestro pontífice condena teórica y doctrinalmente el aborto, tal como lo define la Iglesia, pero en la práctica se alinea felizmente con quienes son, ya en esta etapa, los promotores del genocidio más espantoso y repugnante de la historia.

«No solo con las dos figuras políticas mencionadas anteriormente, sino también con Hillary Clinton, Jeffrey Sachs, Ema Bonino, Evo Morales, Melinda Gates, John Boongarts, etc. Así, el Papa relativiza la promoción del homicidio prenatal, que se ha convertido en un genocidio mundial, y disminuye la gravedad del crimen, como lo expresó acertadamente uno de sus defensores en la Congregación para la Doctrina de la Fe:

«‘Además del aborto, hay otros temas que también preocupan a la Iglesia’, como el medio ambiente, la pobreza, la inmigración, etc. En otras palabras, el aborto es un tema más, no el más importante».

Más adelante, en la pluma de José Arturo Quarracino, vemos las terribles consecuencias de esta actitud equívoca: «Con el presidente estadounidense, el Papa Bergoglio ha hecho saber que el Pontífice de la Iglesia lo reconoce como un ‘buen católico’ y le permite recibir la Comunión, a pesar de su ferviente defensa del aborto, en palabra y obra.

En este caso, permite que un promotor del aborto permanezca en comunión con la Iglesia: no corrige al que peca abiertamente, sino que «abre su corazón», «misericordiosamente», como tanto le gusta decir. […]

«El Papa Bergoglio recurre deliberadamente a la confusión cuando responde a la pregunta de si un católico proaborto puede recibir la Comunión: según él, la negación de la Comunión es un problema pastoral (¡sic!) y no teológico. Además, la negación de la Comunión –continúa– es un tema ‘político’, y no pastoral.

«¿Por qué? No lo dice, solo lo insinúa. Es ‘la palabra de Bergoglio’, punto final. […] Según él, el pastor debe ser pastor y no prohibir ni condenar. Además, debe ser un ‘pastor de los excomulgados’, porque ‘así lo dice toda la Biblia’. ¿Dónde lo dice? No lo especifica porque no puede, entonces lo impone apodícticamente, simplemente porque él lo dice.

«En todo caso, es la ‘Biblia de Bergoglio’, no la de la Iglesia. Es ‘la palabra de Bergoglio’, punto. ¿No es esto demasiado? Así, de un plumazo, sobre este tema tan delicado, el Papa Bergoglio deja de lado la Revelación, la Tradición bimilenaria de la Iglesia y todo el magisterio de la Iglesia para imponer su propio punto de vista y su propio programa, pero en abierta contradicción con la Iglesia de Jesucristo y sus 2000 años de historia».

¿Un neoclericalismo por encima de la ley divina?

Esta manera de ignorar el magisterio bimilenario –como si la Iglesia hubiera comenzado hace 60 años, con el Concilio Vaticano II…- hace que Phil Lawler, fundador y director de Catholic World News, cuestione lo que estaría tentado a considerar como «una manifestación de clericalismo».

El 2 de noviembre, en Catholic Culture, el periodista estadounidense admitió sin reparos: «Es perfectamente plausible que, si Biden le preguntó sobre este tema, el Papa Francisco lo haya animado a continuar comulgando.

«Esto estaría en consonancia con los comentarios que hizo a los periodistas unas semanas antes, cuando dijo: ‘Nunca le he negado la Eucaristía a nadie’; y lo que aconsejó a otros sacerdotes: «Sean pastores y no se pongan a condenar». Esto estaría en línea con su declaración en Evangelii gaudium de que la Eucaristía «no es un premio para los perfectos, sino una poderosa medicina y alimento para los débiles».

Pero Phil Lawler plantea de inmediato la principal objeción que se impone a cualquier conciencia católica: «Cuando el Papa (o cualquier clérigo, obispo o sacerdote) toma la decisión ‘pastoral’ de decirle a un pecador que puede ignorar la ley de Dios con toda tranquilidad, ¿realmente cree que ha resuelto el problema?

«¿Cree que está en su poder conceder salvoconductos para ‘salir del infierno’? La cuestión sigue siendo seria; la ofensa contra Dios permanece. […] Nuestro Señor dio a sus apóstoles la autoridad para absolver los pecados, pero no para excusarlos. […] Un sacerdote no puede redefinir los estatutos que Dios ha establecido; no puede modificar el Decálogo. Y aunque puede absolver un pecado pasado, ciertamente no puede dar permiso para que el pecado continúe«.

Y pregunta: «El Papa Francisco denuncia frecuentemente los hábitos del clericalismo. Pero, ¿existe una manifestación más flagrante de clericalismo que la sugerencia de que cualquiera, incluso un pontífice romano, puede reescribir las leyes de Dios?»

El 29 de octubre de 2021, el Papa Francisco concedió una audiencia de 75 minutos al presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Esta larga entrevista con un político notoriamente pro-abortista provocó una gran reacción en la prensa italiana.

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