27/06/2022

REY Y CENTRO DE TODOS LOS CORAZONES. FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

   


          La Festividad de hoy es como una prolongación de la Fiesta del Corpus Christi. Su objeto es el Amor infinito hacia nosotros que radica en el Corazón del Hombre-Dios, y que se manifestó sobre todo, en Su Pasión y en la Sagrada Eucaristía. 

            Veneramos el Sagrado Corazón de Jesús como símbolo y manifestación de Su Amor a nosotros. Ese Corazón deífico es como la personificación del amor que hemos ido descubriendo al celebrar cada uno de los grandes Misterios del Año Litúrgico. Hoy, no pretendemos otra cosa que honrar ese amor divino-humano y sumergirnos en él, diciendo con San Buenaventura «Puesto que hemos ido ya a este Corazón dulcísimo y es tan bueno permanecer en Él, hagamos lo posible para no salir de Él…» 

            El fundamento de la Devoción del Sagrado Corazón de Jesús radica en el fondo mismo de la Teología Cristiana, aunque la Devoción misma es reciente. Sus primeros heraldos y propagadores fueron las dos Místicas benedictinas del siglo XIII: Santa Gertrudis y Santa Matilde, que tuvieron ya una visión clara de la grandeza de este Misterio. La primera, Santa Gertrudis, tuvo un éxtasis en el cual se le apareció San Juan Evangelista, interpretándole el significado de los Santos Latidos que él mismo oyó en el Corazón Divino durante la Última Cena. Su fuego debía reservarse para calentar el mundo en los Últimos Tiempos, cuando fuese enfriándose la Fe y relajándose la Piedad. Las dos Santas Místicas vieron el Corazón de Jesús sobre un altar en el cual Cristo se ofrecía a sí Mismo como una Víctima agradable a Dios.

            Al empezar la Edad Moderna, el Protestantismo, con su sequedad, debilitó en la Cristiandad el amor y la confianza de los hombres en Dios. Esta tendencia vino a ser verdaderos estragos con las doctrinas sombrías del Jansenismo, y fue entonces, a finales del siglo XVII, cuando aparecieron en la Iglesia los más grandes apóstoles de la Devoción al Sagrado Corazón: en España, el Padre Bernardo de Hoyos, en Francia, San Juan Eudes y Santa Margarita María de Alacoque, que recibió una nueva Visita del Sagrado Corazón de Jesús el 16 de Junio de 1675, para solicitarle que trabajara en pro de esta Devoción y que así fuese reconocida y festejada por la Iglesia; poco después, el Papa Clemente XIII permitió la celebración de la Fiesta, pero hasta la época del Papa Pío IX, no sería de obligada celebración en la Iglesia Universal hasta 1856.

            No pasaría mucho tiempo hasta que Nuestro Señor quisiera recordar al mundo este Mensaje de Paz y Caridad; así lo hizo a principios del pasado siglo XX, cuando se le manifestó a otra religiosa visitandina, Sor Benigna Consolata Ferrero (de Como, Italia) o unos años después a la española Sor Josefa Menéndez: a una y a la otra Jesús desvela los secretos más ocultos de Su Divino Corazón, donde ambas Místicas coinciden en la necesidad de vivir en profunda unión con este Sacratísimo Corazón que solo busca amar y perdonar.



               Yo enseñaré a los pecadores que la Misericordia de Mi Corazón es inagotable, a las almas frías e indiferentes, que Mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas porque las ama; a las almas piadosas y buenas que Mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por Él llegarán con seguridad, al término de la Bienaventuranza. Por último, a las almas que me están consagradas, a los Sacerdotes, a los religiosos, a Mis almas escogidas y preferidas, les pediré una vez más, que me den su amor y no duden nunca del Mío; pero sobre todo, que me den su confianza y no duden de Mi Misericordia. ¡Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!.

                Yo daré a conocer que Mi Obra se funda sobre la nada y la miseria; éste es el primer eslabón de la cadena de amor que preparo a las almas desde toda la eternidad. Haré que las almas conozcan hasta qué punto las ama y perdona Mi Corazón. Penetro el fondo de las almas, sus deseos de darme gusto, de consolarme y de glorificarme: y el acto de humildad que sus faltas les obligan a hacer, viéndose tan débiles, es precisamente lo que consuela y glorifica Mi Corazón. No importa que las almas sean débiles. Yo suplo lo que les falta.

                Les daré a conocer cómo su misma debilidad puede servirme para dar vida a muchas almas que la han perdido. Daré a conocer que la medida de Mi Amor y de Mi Misericordia para con las almas caídas, no tiene límites…Deseo perdonar… Descanso perdonando… Siempre estoy esperándolas con amor …. ¡Qué no se desanimen!… ¡Qué vengan!… ¡Qué se echen sin temor en Mis brazos!… ¡Soy su Padre! 

                Muchas almas no comprenden cuánto pueden hacer para atraer a Mi Corazón a otras almas que están sumidas en un abismo de ignorancia y no saben cómo deseo que se acerquen a Mí para darles vida… La verdadera vida.

               Yo te enseñaré Mis secretos de amor y tú serás ejemplo vivo de Mi Misericordia, pues sí por ti, que eres miseria y nada, tengo tanta predilección y te amo tanto, ¿qué haré con otras almas mucho más generosas que tú?. Como no eres nada, ven… entra en Mi Corazón… a la nada le es fácil entrar y perderse en este abismo de Amor… Así iré consumiendo tu pequeñez y tu miseria… Yo obraré en ti… Hablaré por ti… Me haré conocer por ti…

               ¡Cuántas almas encontrarán la vida en Mis palabras! ¡Cuántas cobrarán ánimo al ver el fruto de sus trabajos! Un actito de generosidad, de paciencia, de pobreza, puede ser un tesoro que gane para Mi Corazón gran número de almas.



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