17/04/2024

La fe de Ilia Topuria, el súper campeón de la UFC: «Creer en Dios fue lo que me trajo hasta aquí»

El Campeonato Mundial de Peso Pluma UFC de artes marciales mixtas, disputado el pasado 17 de febrero en Anaheim, California (EE.UU), detuvo durante unos segundos el mundo entero, o al menos el panorama mediático internacional.

Un luchador hispano-georgiano, apodado «El Matador» y de nombre Ilia Topuria, derrotaba por KO en el segundo ‘round’ al campeón australiano Alexander Volkanovski, el más longevo de la competición con 1526 días. Gesta que llevó al deporte español a una nueva dimensión.

Pero, ¿quién es este luchador nacido en Alemania en 1997, que llegó a España siendo casi un niño y que asegura que gana todos sus combates gracias a la fe? Veamos.

Topuria hace la señal de la cruz al modo ortodoxo después de unos de sus combates. 

Aunque entre España y Georgia se extiende todo un continente llamado Europa, los vínculos entre los «primos ibéricos» son estrechos y apasionantes. Con un idioma entre los más difíciles del mundo, los lingüistas aseguran que el idioma georgiano contiene varias palabras relacionadas con el vascuence. Es más, se cree que por «la Iberia caucásica» -como se conoce a Georgia- pasaron los vascos originarios camino de nuestra Península Ibérica.

Fue, precisamente, Georgia, la mítica Cólquide, el lugar al que acudió Jasón en busca del vellocino de oro, y donde su Gobierno instituyó hace unos años el Toisón de Oro, reconocimiento homónimo a la condecoración más importante que entrega la monarquía española en la actualidad (el político Javier Solana tiene ambos, el español y el georgiano).

Por todo esto, cuando el pasado sábado Topuria se enfundó sobre el ring una bandera mitad española y mitad georgiana a mucha gente le pareció algo tan normal. Los vínculos entre ambos países son estrechos y la comunidad georgiana que vive en España, especialmente en zonas como Cataluña o Levante, es muy numerosa (otro georgiano, Niko Sherazadishvili, compite actualmente con España y es campeón del mundo de Judo).

Dios y una infancia complicada

Nacido de padres georgianos en la ciudad alemana de Halle, Ilia Topuria y su familia vivieron en el país hasta el 2003, momento en el que regresaron a Georgia. Allí, Ilia, comenzaría a practicar lucha grecorromana junto con su hermano Aleksandre. Y, cada día, de camino al gimnasio, se encontraban con la fachada de una iglesia ante la que ambos se santiguaban.

Su situación personal por esos años no fue nada fácil. A la separación de sus padres, cuando tenía 8 años, se sumó la inestabilidad política y social del país. En 2008 se produjo la guerra Georgia-Rusia en Osetia del Sur. Y, con 15 años, Topuria se marchó a vivir a España. Un día de 2012, al poco de llegar a Alicante, Ilia y su hermano se cruzaron con un hombre que «tenía las orejas de coliflor» por practicar lucha de contacto. Interesados, le preguntaron cómo podían hacer aquella disciplina desconocida, y así se empezó a gestar este gran campeón.

Lo más interesante de esta historia es que ni una, tampoco dos, ni siquiera tres, sino en multitud de ocasiones, el hispano-georgiano ha manifestado públicamente la importancia que tiene la fe en su vida. «Agradezco el hecho de que Dios me haya brindado este camino«, decía Topuria hace unos días en la cadena COPE a la pregunta de si afrontaba con optimismo su gran combate.

El luchador, de fe ortodoxa -la mayoría de georgianos son ortodoxos, los católicos son apenas un 0,5%- afirmaba que es muy creyente porque «la creencia fue lo que me trajo hasta aquí» y que la oración es un elemento clave en su rutina: «Por supuesto que rezo mucho. Cada día que nos despertamos es un regalo». En una reciente entrevista para un medio digital, Topuria aseguraba que «Dios siempre ha existido en mi vida, desde el día que nací».

«Hemos pasado muchísimos momentos duros, pero Él fue el único que estaba a mi lado, el que nunca me dejó rendirme, fue el que siempre me iluminó el camino y me dio las oportunidades de alcanzar todo lo que me había propuesto. Él te dice ‘ten la fe en mí, confía en mí y todas las cosas buenas te pasarán’. ¿Y qué derecho tengo de no hacerlo? ¿A quién voy a creer si no le creo a Él?», afirmaba Topuria.

Puedes escuchar aquí a Topuria hablar sobre Dios.

La fe para este padre de un niño llamado Hugo, casado con Giorgina Uzcategui, y que acaba de anunciar la venida de su segundo hijo, es el «ingrediente mágico para tener éxito en cualquier ámbito de la vida». «El Matador», como lo llaman, no tiene muchos miedos. De hecho, solo ha confesado tener uno: «Tengo miedo de perder la bendición de Dios«. Su fe es, junto a su familia y su trabajo, uno de los grandes pilares que lo sostienen.

«No busco el éxito, busco la felicidad»

Aunque su aspecto es rudo y malencarado no tiene nada que ver con cómo es en las distancias cortas. «El motivo número uno del fracaso en la vida es el miedo, que es por por lo que las personas no alcanzan su mayor potencial. No puedo permitirme vivir con ese miedo porque yo lo tengo clarísimo: todas las cosas buenas están al otro lado del miedo. No puedo dejar que todo eso me aleje de lo que puedo llegar a ser. El mayor miedo que tengo es no poder ver a Ilia en su mejor momento, sacando su máximo potencial y dando lo mejor de él», comentaba a Huffpost.

Puedes escuchar aquí el testimonio de fe de Ilia Topuria y la anécdota del billete en el suelo.

Y, sobre el éxito, aseguraba: «Para mucha gente el éxito es una una medalla que te cuelgas, y para mí el éxito no consiste en eso. Yo no busco el éxito, busco la felicidad. La felicidad con uno mismo, ese es el verdadero éxito». En una entrevista reciente al canal de YouTube The Wild Project, Topuria relató una anécdota curiosa con un billete que se encontró en el suelo.

«Un día íbamos mi hermano y yo muertos de hambre a la Iglesia, soñando con comernos una pizza, y encontramos un billete tirado en el suelo. Pensé: ‘¿cómo puede ser que no exista Dios’? Mi hermano y yo siempre contamos esta anécdota. Lo peor es que cuando fuimos a comprar nos dimos cuenta de que teníamos que competir y nos guardamos el dinero. Fue un ejemplo que Dios me dio, de que muchas veces soñamos con algo que realmente no queremos», confesaba el luchador.

En los planes del hispano-georgiano está ahora poder defender su título contra el mítico y polémico Conor McGregor en el remodelado estadio Santiago Bernabéu. El irlandés bautizó a su hijo hace unos años en el Vaticano y confesó recientemente: «Mucha gente no sabe que soy una persona muy devota. Soy católico irlandés. Nuestra madre nos lo inculcó. Siempre llevo una cadena con una medalla de San Miguel Arcángel. Él te protege, ayuda al bien a vencer al mal. También tengo una medalla con San Cristóbal, te protege en el camino. Somos una familia religiosa, creemos en Dios».

PUBLICADO ANTES EN «RELIGIÓN EN LIBERTAD»