19/06/2024

«El Milagro de la Madre Teresa»: chica en apuros huye a Calcuta; con ella aprendemos a ver como Dios

El milagro de la Madre Teresa, que llega a los cines españoles el viernes 12 de abril, es una de las mejores películas con mensaje provida en muchos años.

A lo largo de dos horas, a veces hace pensar en Solas, de Benito Zambrano, y otras en El milagro de Ana Sullivan. Como ellas, es una película muy femenina, la historia de una joven llamada Kavita, londinense de origen indio, que afronta un embarazo inesperado y que aprenderá a madurar y crecer, y a salir de su soledad con generosidad. Como ellas, habla de superación y de esperanza, sin ser sermoneadora.

La película nace como el proyecto de una fundación llamada Zariya Foundation. Lo que se recaude en taquilla se dedicará a ayudar niños pobres en la India a través de organizaciones locales. El director explicó a ReL que al principio lo que preparaba era una versión ilustrada de la vida de la Madre Teresa de Calcuta. Pero le faltaba vida.

Entonces empezó a pensar en un personaje de ficción que pudiera enlazar los temas de Madre Teresa con el público joven de hoy. Así surge Kavita, cuya historia engancha al espectador más que la de Madre Teresa. Ambas vidas se nos muestran en pararelo, y se nos enseña que lo que la santa vivió en los años 50 y 60 sigue dando fruto hoy, en personas que puedes encontrar hoy.

Hombres con armas tras barrotes de odio

Empezamos en Calcuta: un puente icónico, signo de modernidad, pero fotografía gris, humo, quietud. Los disturbios han dejado todo lleno de cadáveres. Tres hombres con armas se suceden tras barrotes, símbolo de su ceguera y violencia: al otro lado, Madre Teresa busca alimentos.

Saltamos al color, el glamour, el maquillaje de la guapísima actriz Banita Sandhu, que en nuestros días toca el violín acompañada de un sitar. Pero irrumpe lo inesperado: la vida llama en su interior.

Banita Sandhu interpreta a Kavita en El Milagro de la Madre Teresa: empieza muy guapa y maquillada, pero parece crecer en la verdad deberán caer varios maquillajes.

También la joven Madre Teresa siente una llamada interior en su viaje a Darjeeling: salir de su cómodo convento escolar y volcarse en los pobres. «Ven, sé mi luz, llévame a la casa de los pobres», oye decir a Jesús. Pero hay pobreza incluso en su escuela: sus niñas de clase alta repiten argumentos abortistas, dicen que es mejor abortar que ser madre pobre y abandonada. «Dios tiene que ser hombre, es injusto», dicen. Quizá no son verdaderos argumentos de niñas ricas de los 60 en la India, pero sí se oye hoy en Occidente.

Saltando al hoy, vemos que los padres de Kavita tienen una foto con Madre Teresa. Hay un pasado en el que enlazaron, aunque no son cristianos, ni provida. Kavita, sintiéndose abandonada, viendo que en su ambiente bohemio no hay ayuda, piensa abortar, pero una vez en la clínica el rostro lloroso de una joven musulmana le hace huir... hasta Calcuta.

Allí descubrirá las heridas emocionales que nacen de su pasado, y también descubrirá que hay fuerza acercándose a los pobres y a los que aman a los pobres, en el orfanato de la fundación Zariya y en la Casa de los incurables.

La vida vale la pena, la soledad es pobreza real

Madre Teresa, en el pasado, se enfrenta a situaciones muy duras. Una niña de chabola miserable ve morir a su padre. «Se ha ido a un lugar mejor, un lugar hermoso», le dice Madre Teresa. «No me gusta Dios, se llevó a mi padre», dice la niña. Podríamos quejarnos de muchas cosas que no nos gustan y echarle la culpa a Dios. Pero Madre Teresa nos dice: «Él te dio la vida». Y en la vida es posible amar y crecer. En el orfanato nos lo ilustra Deepali, la sabia amiga de la familia de Kavita, tomando a un bebé: «Es imposible no amar». Deepali no tiene muy claras sus ideas religiosas (tiene un altar sincretista en casa) pero sí tiene claro que vale la pena vivir, amar, cuidar.

La película hace visible a aquellos que la sociedad invisibiliza. Hace visible a los pobres, y a los ancianos moribundos, a las guerras del tercer mundo, a las embarazadas asustadas y su sala de espera del aborto, a los bebés que esperan ser acogidos… Todos ellos pueden ser amados, y con amor todos ellos pueden ser cuidados. Nunca se esconde la miseria, pero visualmente, El milagro de Madre Teresa evita el feísmo y encuentra belleza en la humanidad de los personajes.

Cuando Dios (o tu novio) no te responde al whatsapp

Una y otra vez la película busca el paralelismo entre Kavita y Madre Teresa. El padre del bebé corta la relación con la embarazada; los cineastas lo quieren relacionar con la «noche oscura del alma» que vive Teresa a partir de cierto momento, como si Dios también «cortara la relación», dejara de enviarle sus whatsapps.

La película sabe mostrar en Kavita la sensación de miedo y nervios de tantos voluntarios que acuden a Calcuta, a afrontar el contacto con la miseria mortal.

«Aquí verás ángeles», le dice Deepali. «No sé si quiero ver ángeles», dice la joven londinense. La han criado en una sociedad donde ver el bien inquieta e incomoda, hasta asusta. Activamente, los que viven en el mundo de Kavita temen ver ángeles… y cualquiera que da de beber al sediento y acoge bebés puede ser uno de esos molestos ángeles, esos que evitan ver. También el pobre, que hace visible a Cristo, nos da sabiduría. Dar esa visibilidad es una de las fuerzas de esta película.

Un funcionario trata de disuadir a Madre Teresa, hablando de grandes planes que nunca se harán. «Mientras usted ‘va a las raíces’ [teóricas] yo llevaré a los pobres», dice Teresa.

Madre Teresa con los niños de chabolas en El Milagro de la Madre Teresa: la recaudación de la película se dedica a organizaciones que trabajan directamente con niños pobres.

¿Un niño «arruina» la vida?

Kavita no encuentra a un funcionario, pero sí a un joven voluntario. Hijo de médicos, le explica con una claridad que no se ve en otras películas que desde la concepción ya hay un ser humano y que eso es innegable. Pero Kavita repite como un mantra la peculiar expresión «tener el niño arruina la vida». En una película llena de ruinas miserables de verdad, slums y chabolas, ¿qué significa «arruinar»? Es una expresión comodín, que suena a algo terrible, pero que si se intenta concretar se ve que no tiene nada «concreto» detrás, porque la vida sigue, con todos sus retos y alegrías, y con bebé.

La verdadera pobreza, nos dice la película, es la soledad. Mita es una mujer muy pobre, pero no es verdaderamente miserable hasta que sus hijos la abandonan por la lepra. Es el abandono del pobre la tragedia.

También hay una «enfermedad en la mirada»: quien mira con mirada enferma dice que «el feto es repulsivo», o que «el pobre es repulsivo». Sin esa mirada enferma, con la mirada de Dios, ambos son hijos amados de Dios, llenos de belleza y dignidad. Sentirse abandonado es lo que lleva al suicidio… o al aborto. Lo contrario es lo que se hace en la casa de los incurables: cuidar a todos, hacerles sentir amados.

Tú, que crees merecer mucho por ser de clase alta, en realidad eres un dalit, un intocable: es la mirada de Dios lo que te da valor, parece sugerirse. Tú y yo y todos nacemos en medio de un incendio, y nos salvamos porque algún adulto bueno nos abraza y cuida, y se espera que hagamos eso: ser adultos buenos, abrazar y cuidar.

Kavita vuelve de la India fuerte. Hasta el bobo de su novio se da cuenta: «estás distinta», dice él. Ella ahora es fuerte: conoce su origen y la fuerza del bien y de la vida. «Eres un hombrecillo», declara… y así se puede calificar a toda una generación de falsos adultos, hedonistas llenos de pequeñas distracciones y pequeños placeres. Kavita, tras pasar por Calcuta, ya juega en otra liga.

En esta película las mujeres son fuertes, y los padres poca cosa, aunque el de Kavita, al final, le expresa su amor, y así ella podrá lanzarse a ayudar a los que la rodean. La película finaliza con escenas navideñas en la India y la imagen de María, la Madre con la que nadie puede sentirse solo.

Jesús y la noche oscura

Jesús es mencionado varias veces en la película, es la motivación tras la religiosa y es visible en el pobre. Su frase «tengo sed» está en las paredes. La espiritualidad de Madre Teresa, interpretada por Jacqueline Fritschi-Cornaz, sincera admiradora de la santa, está bien recogida.

El tema de la «noche oscura del alma», difícil de tratar visualmente, se aferra a las cartas de la santa en ciertas expresiones, pero cuando el confesor le pide que incorpore esa ausencia a su vida de fe, ella aprende a ofrecerla, y seguir amando y sirviendo a Dios. Con todo, la gran fuerza de la película está en su trama de ficción, que puede ser liberadora y edificante, especialmente, para muchos jóvenes. Vale la pena disfrutarla en el cine, y la recaudación ayuda a niños reales de hoy.

PUBLICADO ANTES EN «RELIGIÓN EN LIBERTAD»