20/02/2024

Las carmelitas de Ronda inauguran año jubilar con la mano incorrupta de Santa Teresa

El pasado domingo 21 de enero, el convento de las Carmelitas Descalzas de Ronda en Málaga (España) inauguraba el Año Jubilar concedido por la Santa Sede con motivo del centenario de su fundación, el 15 de octubre de 1924, por San Manuel González, obispo de los «sagrarios abandonados».

La ceremonia, presidida por el sacerdote rondeño Salvador Aguilera, contó con la presencia de religiosas de todas las congregaciones de vida activa y contemplativa de la ciudad de Ronda, fruto de un «permiso especial» del obispo para abandonar momentáneamente sus clausuras y poder acudir así a este evento histórico.

También acudieron representantes del Ayuntamiento, de la Policía Nacional, de la Guardia Civil, de la Agrupación de Hermandades y de las distintas cofradías de Ronda, así como de hermandades de otros lugares de la diócesis como Alhaurín de la Torre, Archidona o Arriate; y de fuera de ella como la Hermandad de la Paz de Córdoba.

Durante la celebración, el sacerdote Aguilera rogó por las personas que a lo largo del Año Jubilar entrarían en el convento, pidiendo que «alcancen la misericordia de Dios a través de la penitencia, la Eucaristía y la oración por el Sumo Pontífice».

Acto seguido, el sacerdote recibió  de manos de la priora de la comunidad anfitriona, la Hermana Jennifer del Corazón de Jesús, Carmelita descalza, la reliquia con la mano incorrupta de Santa Teresa.

En este sentido, aludió en la homilía a la importancia del templo jubilar deseando «que quien entre por esta puerta en el templo de Dios, también Dios entre en el templo de su alma». Asimismo, agradeció a Dios la historia centenaria del convento, exclamando: «¡Cuántas gracias a dado Dios a Ronda a través de este Carmelo!«.

En la ceremonia ha participado la Schola Cantorum San Eugenio de Toledo que ha interpretado, entre otros cantos de la Misa, diversas piezas inspiradas en los escritos de Santa Teresa. 

A ambos lados del altar se habían dispuestos sendas imágenes de San Manuel González, obispo de Málaga bajo cuyo episcopado se fundó el convento, y del beato Tiburcio Arnaiz, que dirigió la fundación.

Cuerpo incorrupto

La Fundación del Convento en el que se custodia la reliquia de la mano de Santa Teresa de Jesús tuvo lugar el 15 de octubre de 1924 por el Obispo San Manuel González

La Hermana Jennifer del Corazón de Jesús, Carmelita descalza y priora del monasterio del Corazón Eucarístico de Jesús, detalló a Vatican News la estrecha conexión del Carmelo jubilar y la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús.

La religiosa detalló como a los nueve meses de morir la «santa Madre» en 1582 ya estaban pidiendo al padre provincial que la exhumasen. Cuando lo hicieron vieron que «el cuerpo estaba totalmente incorrupto, como si hubiera acabado de fallecer«.

Durante la inauguración del Año Jubilar de las descalzas, con la priora y la reliquia presente.

Cuando las monjas la lavaron y la volvieron a vestir, la enterraron de nuevo. Pero antes de enterrarla, agrega la hermana Jennifer, «el padre provincial le corta la mano izquierda. Él dice que puso el cuchillo y traspaso la mano. Entonces, se la llevó y termino en una fundación de Lisboa, en Portugal. Con la madre María de San José, que era la priora de Sevilla, se la lleva para allá, para una fundación. La dejó allí».

El periplo prosiguió en 1924, cuando la madre María de Cristo, también Carmelita descalza, quiso hacer una fundación.

«Entonces deciden que todas se van a venir a esta comunidad y llegan aquí para el 12 de octubre. El 15 de octubre de 1924 se hace la Fundación«, comenta.

«No lo suelto aunque me maten»

La fecha escogida para el inicio del año jubilar se debe a que fue ese día pero de finales de 1975, cuando la mano de la santa regresó al convento de Ronda tras más de 40 años sin la la reliquia.

Durante ese periodo, no faltarían muestras de valor por parte de las religiosas para proteger la mano de la santa.

En 1936 se sucedería uno de tantos ejemplos, durante la guerra  civil y persecución religiosa. Entonces tenía la mano la hermana Ana de Jesús, cuando un miliciano se acercó para cogerle el paquete que cargaba -la mano-.

«No lo suelto, aunque me maten«, respondió ella.

El miliciano se preguntaba qué era lo que tenía la religiosa que estaba dispuesta a morir por ello. Alguien la escuchó decir que llevaba la mano de mi santa Madre, lo que los milicianos estaban buscando… Un día se presentó uno y le dijo a la Madre María de Cristo -entonces era Priora-: `Vengo por la mano. Si no la entregan, matamos a esta comunidad y las hermanitas de los pobres´», explica la hermana Jennifer.

La mano de Santa Teresa. 

Sabedora de que los milicianos abusarían de ellas, las torturarían y las matarían, explica que la madre María subió y le pidió a la hermana Ana que se lo entregará al miliciano.

En noviembre de ese año en Málaga, en una casa que la habían preparado de cuartel, «toparon con una muralla, vieron que sonaba hueco, la echaron abajo y encuentran todas las alhajas que habían robado. Y, entre ellas, sacan el estuche con la mano. Luego se la llevan a Burgos donde Franco la firma y pidieron al Obispo de Málaga tenerla mientras él fuera jefe de Estado. Cuando muere Franco, el 21 de enero va de aquí una comitiva y la traen, la mano llevaba 40 años fuera de Ronda», explica la hermana Jennifer. 

“Quedan todos invitados, que tenemos cerca un Año donde pueden venir a cualquier momento para venerar la santa mano, porque nosotros hemos quedado muy poquitas y quizás estamos al borde de un cierre y si cerramos la mano tampoco se queda aquí porque la mano está aquí por nosotras y nosotras estamos aquí por la mano, fallando una de las dos, el convento se cierra”.

PUBLICADO ANTES EN «RELIGIÓN EN LIBERTAD»