18/06/2024

MIÉRCOLES 17 DE ABRIL DE 2024: DE LA III SEMANA DE PASCUA (ciclo B): YO LO RESUCITARÉ EL ÚLTIMO DÍA

MIÉRCOLES 17 DE ABRIL DE 2024: DE LA III SEMANA DE PASCUA (ciclo B): YO LO RESUCITARÉ EL ÚLTIMO DÍA

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.

00Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

YO LO RESUCITARÉ EL ÚLTIMO DÍA

Cuando el Señor nos promete la resurrección eterna, no habla en clave de premio, de merecimiento, de cuenta de resultados, o de carrera de obstáculos. Habla en clave de amor, es decir, en su clave, porque si de Dios sabemos algo por su Hijo unigénito, es que es amor. Por amor nos regaló la vida, la nuestra y la de nuestros semejantes. Por amor nos hizo con una capacidad ilimitada de amar y de ser amados. Por amor nos llamó a ser felices amando. Y por amor nos hizo libres.

La resurrección es una promesa de amor para el que libremente acepte este don de Dios. Sólo quien elija el desamor no resucitará para una resurrección de vida, sino de muerte. Porque el amor es eterno. Sólo el desamor muere para siempre.

El cielo prometido nos espera a todos. En él esta Aquel único que cuando nos dice, en palabras del poeta Gabriel Marcel, “que decirte te quiero significa decirte que no morirás jamás”, no es sólo poesía, es real, es la promesa segura del único capaz de cumplirla, el Dios Amor que nos ama inmensamente. Aunque no sea del Santo de Hipona, al que se le suele atribuir, consuela y reconforta ese hermoso mensaje estelar que termina diciendo:

Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo. Que mi nombre se pronuncie en casa como siempre lo fue, sin énfasis alguno, sin huella alguna de sombra. La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado, ¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos? ¿Sólo porque estoy fuera de tu vista? No estoy lejos… tan solo a la vuelta del camino. Lo ves, todo está bien… Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar su ternura acendrada. Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas.