18/05/2024

Muere Rafael Benítez, padre de 19 hijos y responsable del Camino Neocatecumenal en Málaga y Granada

En la mañana de este viernes 10 de mayo falleció en su casa de Málaga Rafael Benítez (Adzaneta, Castellón–1954), responsable del Camino Neocatecumenal en las diócesis de Málaga, Granada y Guadix, y una figura muy conocida en España por parte de los miembros de esta realidad eclesial.

Llegado a la Diócesis de Málaga hace 40 años junto a su mujer, Paloma Campos, Rafael Benítez ha tenido un papel muy importante como catequista en los años de vida de esta iniciación cristiana tan presente en el Sur de España y en el resto del país.

«Colaboradores con Dios»

Pero, ¿quién era Rafael Benítez? Padre de Flor, Alma, Belén, Francisco, Pedro, Jorge, María, David, Pablo, Clara, Daniel, Jesús, Miguel, Elena, Lidia… ¡19 hijos en total!, y abuelo de decenas de nietos, el responsable del Camino en Málaga y Granada tiene un hijo sacerdote y otros hijos que viven como familia en misión. «No pensábamos tener más de 3 o 4 hijos cuando nos casamos», comentaba el matrimonio en una entrevista hace unos años

«Él tenía 20 y yo 17 años y nuestra economía no daba para mucho. A los dos nos gustaban los niños, pero una cosa moderada. Aunque ahora parezca mentira, cuando tuve la segunda niña, aquello me parecía una multitud. Por nosotros, nos hubiéramos plantado entonces. Y, no sólo eso, sino que también nos hubiéramos mandado respectivamente ‘a hacer gárgaras’. Teníamos problemas, pues nos habíamos casado sin conocernos a fondo y las sorpresas comenzaron a aflorar a la superficie, como el petróleo de un barco hundido. Cada uno iba a lo suyo, no nos soportábamos y nos planteamos la separación. De hecho llegamos a estar unos días fuera del domicilio conyugal», recordaba Paloma.

Sin embargo, en ese momento, la fe apareció para cambiarlo todo. «Conocimos además, a través de la parroquia, el Camino Neocatecumenal, un movimiento evangelizador de la Iglesia Católica, y nos hicimos misioneros seglares. Reconstruimos nuestro matrimonio, perdonándonos y aceptándonos mutuamente como éramos«, comentaba Paloma.

Reportaje a la familia Benítez en el diario El Mundo, en diciembre de 1994.

Y su matrimonio se volvió algo totalmente nuevo. «¿Qué es el matrimonio sino una ‘donación’? No es complacerse egoístamente, sino entregarse al otro. El fruto de esta entrega son los hijos. No es cuestión de cifras ‘vamos a tener x hijos’, sino de ver cada caso en concreto, porque cada hijo es único, es una historia distinta, con sus propias e irrepetibles circunstancias. Es muy sencillo… Para mí, es tan claro como el cristal de Bohemia… estamos aquí para hacer la voluntad de Dios», explicaba Rafael.

«Yo, como madre, tengo el privilegio de ser colaboradora de Dios, ¡sin mí, no puede crear! ¿Anticonceptivos? O te entregas o no te entregas. Utilizar anticonceptivos es mentir con tu cuerpo. Así he llegado, con la gracia de Dios, a los 16 hijos… de momento. Un planteamiento suicida o romántico, según se mire. Esto no quiere decir que en ocasiones no lo hayamos pasado canutas. Somos conscientes de la vida de trabajo y renuncias que llevamos sobre las espaldas. Pero somos felices», añadía Paloma.

Sobre la organización diaria de esta extensa familia, los padres comentaban en su día: «Cada año se compran entre 30 y 36 pares de zapatos aproximadamente (…). Cuando la tropa desaparece escaleras abajo, se hace un breve silencio que dura muy poco. Enseguida sobreviene el rumor de los electrodomésticos. Dos de ellos están en continuo movimiento: el lavavajillas y la lavadora. Los programas que hace el primero son innumerables; la lavadora funciona tres veces al día, como mínimo», decía Rafael.

Rafael y Paloma, a la izquierda, junto al obispo de Guadix, Francisco Jesús Orozco.

Pero, el momento de la comida también era un espectáculo. «Van llegando, por tandas, de sus respectivos colegios e institutos. Juntamos dos mesas alargadas, la mayor de ellas de casi dos metros, brotan sillas de todos los rincones de la casa, y el salón se convierte en un río de cabecitas alrededor de unos macarrones y de una conversación. En la mesa hablamos mucho», recordaba Rafael, que acabó conduciendo un tipo de microbús para llevarlos a todos. 

«Nosotros damos mucha importancia a la mesa. Es una oportunidad que aprovechamos para poner la antena y detectar estados de ánimo. También, en ocasiones, es una gran juerga, a veces un mar de discusiones, y siempre una Torre de Babel, pero al revés. Todos se entienden pese a la diferencia de edades y de formas de expresarse, desde el argot adolescente de los medianos hasta la media lengua de Elena, tres años», explicaba Paloma.  

Reportaje sobre la importancia de la fe en la familia Benítez.

«Paloma gobierna la casa, yo dirijo el tráfico. No es un chiste. Dirigirlos es estar encima de ellos, reunirlos en grupos para darles instrucciones, y escucharlos, sobre todo escucharlos. Los hijos se pasan el día preguntando y pidiendo. Y yo soy una especie de enorme oído. No es sólo mantenerlos o educarlos. Es algo más. Tener hijos es darles la vida y dar tu vida, porque cada hijo se te come», decía Rafael.

Rafael y Paloma son, además, los padres de Belén, premiada, junto a su marido e hijos, en 2023, por la Junta de Andalucía, por «la crianza de sus hijos e hijas en el convencimiento de que está contribuyendo de la mejor manera al aumento demográfico y relevo generacional»Puedes leer aquí su testimonio.

El velatorio de Rafael tendrá lugar este viernes a las 17:00h en la parroquia de San Antonio María Claret de Málaga.

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