27/02/2024

Alejandro Pintado, directivo de Bimbo, evangeliza América tras verse ante la muerte… y «un ángel»

No es solo el pan de molde más conocido y consumido, sino también el mejor valorado. Se encuentra en prácticamente el 100% de los hogares de México, donde echó a andar en 1945, amén estar consolidado en 34 países de todo el mundo. Sus más de cien marcas y 9.000 productos, 57.000 rutas o 217 panaderías y centrales lo configuran como indiscutible líder de su sector: se adquiera la marca que se adquiera, el mensaje siempre es el mismo, «acuérdate del Bimbo«.

El directivo de la compañía y una de sus filiales, Barcel, Alejandro Pintado, ha sido el primer invitado del nuevo programa de Creo tv, Creando fe y valor, dirigido por Leticia Ponce para difundir la visión y experiencia de aquellos que creen la fe tiene mucho que decir en el desarrollo de la empresa.

Bimbo es uno de esos casos. Y además, desde sus mismos orígenes.

En 1937, Lorenzo Servitje no alcanzaba los 20 años y desde los 14 tenía claro que quería entregar su vida a servir a Dios como sacerdote. Estaba a punto de marchar al seminario cuando la muerte de su padre, panadero en la pastelería El Molino desde 1928, le llevaría a tener que hacerse cargo del negocio familiar.

La decisión no fue fácil para Servitje, convencido de que «había nacido para servir» y el sacerdocio era donde mejor podía hacerlo. Con la nueva responsabilidad de mantener a su familia, el joven accedió a hacerse cargo de El Molino, pero con una premisa: «Ayudaré si hacemos que esta panadería sirva y yo a través de ella. Pagaremos bien a los proveedores, pagaremos buenos salarios y venderemos el pan lo más barato posible», relata Pintado.

No hubo peros. Lorenzo mantuvo la panadería familiar hasta que en 1945 fundó, de la mano de Jaime Jorba, Jaime Sendra, Alfonso Velasco y José T. Mata, Panificación Bimbo, dedicada a la fabricación de pan de molde o de «caja». Todo empezó con 45 personas, 10 ambulancias viejas de la Cruz Roja como vehículos distribución y una antigua línea de producción.

Panificación Bimbo inició operaciones el 2 de diciembre de 1945, la visión de sus creadores era `hacer un pan realmente bueno, nutritivo, sabroso, fresco… Hacerlo bien, con limpieza, con la mayor perfección, con la intención de nutrir, agradar y llegar así a todos los hogares de México´.  

Servitje fue su primer gerente durante casi 20 años, permaneciendo desde 1963 en la presidencia y el consejo de administración.

El ideal Bimbo, servir y procurar el bien de los trabajadores

Fallecido en 2017, nunca ocultó su fe, su convencimiento en el respeto por la dignidad de la persona, en la vida y el matrimonio. Tampoco su compromiso con «procurar el bien» de sus trabajadores, con que la empresa sea «plenamente humana» y que cumpla su «importante papel en la creación de riqueza y empleo».

Cerca de cumplirse los 80 años desde su fundación, la visión de su fundador se conserva en el alma y estructura de la empresa, manteniendo «su ideal de servir».

A sus 55 años, Pintado afirma haber cruzado «el entretiempo» de la vida y como directivo en la compañía, es uno de los responsables de mantener «el toque» Servitje.

Recuerda a su madre como la «embajadora» de su educación religiosa desde la infancia. Pero cuando fue contratado en Bimbo a los 19 años, todavía «no pensaba que tuviese un deber social donde aportar» y él mismo «seguía siendo el centro de la vida».

Conforme progresaba en la compañía, se fue impregnando del «deber de la empresa con la gente» gracias al estrecho contacto que mantuvo con el fundador. También, en pleno ascenso, dedicó dos años a trabajar sobre el terreno y conocer la realidad de las «tienditas» en México -en 2022 había más de un millón de estos micronegocios domésticos en todo el país-. La experiencia le ayudó a «percibir la realidad social«, sensibilizarse con los trabajadores y darse cuenta de que «la finalidad de la vida era algo más que salir».

La fe, integrada por completo en la familia

Pintado está casado desde hace 27 años con Pilar con quien tiene cuatro hijos. Mientras expandía Bimbo por el mundo, compaginaba largos viajes con la convicción de mantener a su familia unida y basada en una fe que «entra totalmente» en su matrimonio.

Menciona la importancia del crecimiento en virtud de la familia y la «admiración mutua» como uno de los secretos para «dormir en paz», aún pese a las cargas laborales.

La fe también supone una responsabilidad con su equipo y empleados de la compañía. En este sentido, afirma tener una «posición privilegiada» que le permite «hacer cosas que no podría en otras organizaciones más burocráticas» y que carecen de las condiciones necesarias para «estar en una compañía que sí vive por la persona«.

Los fundadores de Bimbo.

Un ángel le salvó de la muerte: el misterioso «Sargento Gómez»

Pero Bimbo no es el único proyecto que Pintado busca expandir por todo el orbe.

Recuerda el año 2018. Estaba disfrutando de una jornada de ciclismo, una de sus pasiones, cuando en pleno descenso a 60 kilómetros por hora con un amigo cayó e impactó sobre la carretera, inconsciente y sin respiración. Su compañero tenía pocos segundos para tomar la decisión de moverle y poner en riesgo su movilidad de por vida o, en su defecto, ver cómo moría de asfixia.

De la nada, apareció un hombre en una moto, desbloqueó sus vías respiratorias y ordenó llevarle al hospital de inmediato. Se hacía llamar «Sargento Gómez«.

Con Pintado recuperándose, su amigo decidió ir al regimiento militar para agradecer la ayuda de aquel hombre. «Aquí no hay ningún Sargento Gómez. No existe«, le respondieron. Hoy, sin saber nada de su benefactor, le describe como «un ángel, una divinidad».

Tiempo después, comenzó a rezar cada noche, meditando «qué puerta abrir» y «cómo devolver» a Dios lo recibido con su salvación, sin respuesta aparente.

Entretiempo: cómo colocar a Dios en el centro

Un día, reunido con un conocido impulsor de retiros espirituales en Argentina, recibió la propuesta de erigir la iniciativa en México.

Cargado de objeciones, Pintado miró al cielo y escuchó «la señal». «Ahí estaba la puerta. No sé cómo lo vamos a hacer, pero lo vamos a hacer. A partir de esa mitad de mi vida, me di cuenta de que podía aportar mucho más que solo trabajar, o solo hacer triatlones o solo estar con la familia».

Fue el germen de Entretiempo en México, un retiro que compara a los de Emaús y que combinando fe y psicología pretende ofrecer la respuesta a la pregunta de «quién es Dios en mi vida y cómo dejar de estar en el centro para que estén Dios, la familia y fuera tú, siendo útil para ellos».  

Desde su origen en 2019, se cuentan por cientos personas las que han asistido al retiro Entretiempo en México, siendo consciente de cómo muchas vidas han cambiado.

Actualmente se reúne cada semana con los equipos de Argentina y México para consolidar los retiros y expandirlos a otros países. También se encuentra asentado en Chile y Miami.

Los retiros se dividen en tres secciones, el encuentro con uno mismo, con Dios y con los demás, y emplea pasajes bíblicos para hablar y profundizar en temas centrales de la vida espiritual.

«No es catecismo, sino darte cuenta de cómo la fe te puede acompañar en la vida, cómo compartirla con los demás y llevarla a otros y cómo eso te puede ayudar a seguir mejorando. Consiste en pensar qué me gustó y qué no me gustó en el primer tiempo de vida y cómo quiero jugar el segundo tiempo», explica.

Los retiros llevan 4 años en México y actualmente investigan el modo de trasplantarlos a las parroquias, cárceles  y otros lugares del mundo, habiendo recibido hasta un mensaje de apoyo de Francisco: «Queridos amigos de entretiempo, los felicito, estamos en oración con ustedes».

«Haz las cosas bien y nos irá bien»

Antes de finalizar, Pintado subraya que «siempre hay espacio para dar más por los talentos que nos dieron» y que «siempre hay que ayudar socialmente» a los empleados, también en lo espiritual: «No importa el tamaño de la compañía, si tienes diez personas, tienen que crecer y ser privilegiadas de haber estado contigo, y si te dejan a los seis meses, tienen que ser mejores seres humanos. No es solo hacer dinero, sino también ayudar a que crezca la humanidad«.

Rescata un mensaje que Servitje le pedía «no olvidar». «Haz las cosas bien y nos irá bien. No esperes a que te vaya bien para hacer el bien. ¿Sabes por qué va bien? Porque ayudamos a tantos y muchas monjas rezan para que repartamos más pan. Sigue haciendo las cosas bien para que recen  por nosotros. Ese es Alejandro Pintado y eso es lo que propongo», concluye.

PUBLICADO ANTES EN «RELIGIÓN EN LIBERTAD»